Negocios

Empresas vuelven a buscar oficinas y Bogotá reduce su disponibilidad a 5,87%

Colliers reporta que la disponibilidad de oficinas en Bogotá cayó a 5,87% y que empresas vuelven a invertir en espacios corporativos.
Viernes, Junio 26, 2026

La disponibilidad de oficinas en Bogotá cayó a 5,87% durante el primer trimestre de 2026, según el más reciente informe de Colliers Colombia, una señal de que el mercado inmobiliario corporativo empieza a dejar atrás la narrativa del fin de la oficina y vuelve a moverse bajo una lógica distinta: espacios más flexibles, eficientes y centrados en la experiencia de quienes los usan.

El dato es relevante porque muestra un nivel de vacancia que ya no alcanza a satisfacer la demanda por espacios corporativos en algunos sectores, especialmente en el Central Business District (CBD). Aunque el entorno económico mantiene cautela entre inversionistas y empresas, la demanda sigue activa y se concentra en ubicaciones capaces de ofrecer productividad, bienestar, eficiencia operativa y calidad de vida.

La oficina no desapareció. Cambió su propósito. Las compañías ya no están tomando decisiones inmobiliarias solo por metros cuadrados, sino por la capacidad de los espacios para atraer talento, fortalecer cultura, mejorar colaboración y justificar el regreso presencial.

De ocupar oficinas a diseñar destinos

El debate empresarial sobre trabajo remoto, híbrido o presencial empieza a perder centralidad frente a una pregunta más estratégica: qué tipo de espacio hace que las personas quieran volver.

“El debate sobre cuántos días trabajar desde casa o desde la oficina ya es historia. Las organizaciones que entienden el momento, están haciendo una pregunta mucho más poderosa: ¿cómo diseñar espacios que la gente elija, no que simplemente ocupe? El reto hoy es crear entornos capaces de generar experiencias tan relevantes que se conviertan en un destino, no en una obligación”, afirmó Roberto Cáceres, director general de Colliers Colombia.

La frase resume el cambio del mercado. Durante la pandemia, muchas empresas redujeron áreas, renegociaron contratos o aplazaron decisiones. Hoy, el retorno no implica volver al modelo anterior, sino invertir en oficinas con mayor propósito: menos espacio improductivo y más diseño orientado a colaboración, experiencia y flexibilidad.

En algunos CBD del país, Colliers identifica una oferta limitada de inventario disponible. Esa restricción puede volver a poner presión sobre precios, tiempos de búsqueda y decisiones de expansión para compañías que necesitan ubicaciones estratégicas.

La asesoría inmobiliaria gana peso en la decisión

El nuevo ciclo del mercado también está elevando la demanda por servicios de consultoría estratégica, valoración de activos bajo estándares internacionales, administración inmobiliaria, análisis ESG y workplace.

“La demanda ya no busca únicamente metros cuadrados; busca experiencias, flexibilidad y espacios que generen valor real”, explicó Roberto Cáceres, director general de Colliers Colombia.

Para propietarios, inversionistas y empresas, la toma de decisiones se volvió más compleja. Ya no basta con encontrar una oficina disponible. Las compañías necesitan evaluar tendencias de ocupación, riesgos, valorización, sostenibilidad, eficiencia energética, costos operativos, experiencia del talento y comportamiento de los activos.

Esto explica el crecimiento de soluciones integradas, en las que un solo aliado acompaña desde la valoración y estrategia de portafolio hasta la operación, administración y mantenimiento de inmuebles.

Ciudades verticales y retail experiencial

Otra tendencia que empieza a consolidarse en Colombia es el crecimiento de desarrollos de uso mixto, también llamados ciudades verticales. Proyectos como el complejo cultural y deportivo de El Campín o el complejo mixto Quora, en Bogotá, responden a una lógica urbana que integra vivienda, oficinas, comercio, entretenimiento y servicios en un mismo ecosistema.

Estos modelos, inspirados en mercados como Hong Kong, Singapur, Shanghái, Estados Unidos y Dubái, buscan responder a consumidores y empresas que priorizan conectividad, eficiencia y acceso a múltiples servicios en un solo lugar.

En retail, la transformación va en la misma dirección. El consumidor no solo visita espacios comerciales para comprar; busca experiencias inmersivas, interacción con marcas y momentos que justifiquen su desplazamiento físico. Para los desarrolladores, esto implica pensar los activos inmobiliarios como plataformas de experiencia, no como metros arrendables aislados.

El Eje Cafetero gana atractivo corporativo

La dinámica no se concentra únicamente en Bogotá. Según Colliers, el Eje Cafetero aparece como uno de los mercados regionales con mayor dinamismo, impulsado por sectores industriales, logísticos y empresariales.

Otras ciudades fuera de las principales capitales también empiezan a ganar protagonismo gracias al crecimiento urbano, el desarrollo de infraestructura y nuevas dinámicas de inversión. Esta descentralización puede abrir oportunidades para empresas que buscan costos competitivos, talento regional, mejor calidad de vida y conexiones logísticas más eficientes.

La colaboración regional de Colliers en Latinoamérica le permite cruzar aprendizajes entre mercados y llevarlos a decisiones locales. Para Colombia, esa mirada puede ser clave en un momento donde las oportunidades inmobiliarias no dependen solo de Bogotá, Medellín o Barranquilla.

La oficina como activo estratégico

El mercado inmobiliario corporativo colombiano sigue activo, pero se volvió más exigente. Los indicadores de vacancia muestran demanda sostenida, mientras algunos segmentos registran oferta limitada. La oportunidad está en dinamizar nuevamente el crecimiento en metros cuadrados, pero con una visión distinta a la del ciclo anterior.

“En contextos complejos, contar con información adecuada y asesoría especializada deja de ser un valor agregado y se convierte en el factor decisivo para capitalizar oportunidades”, concluyó Roberto Cáceres, director general de Colliers Colombia.

La oficina volvió al centro de la estrategia, pero ya no como símbolo de control presencial. Su valor estará en convertirse en un espacio que mejore productividad, cultura y experiencia. Para empresas e inversionistas, esa será la diferencia entre ocupar metros cuadrados y construir activos capaces de responder a la nueva forma de trabajar.