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Festivos y vacaciones también ponen en riesgo la piel

Vacaciones y festivos alteran rutinas de cuidado de piel: suspender tratamientos o no reaplicar protector solar puede agravar acné, rosácea en viajes.
Viernes, Junio 26, 2026

Las vacaciones y los fines de semana festivos están llevando a muchas personas a suspender tratamientos dermatológicos, reducir el uso de protector solar o exponerse al sol sin una rutina adecuada, prácticas que pueden agravar condiciones como acné, rosácea, manchas e irritaciones cutáneas.

La advertencia fue hecha por la doctora Viviana Perico, médica esteticista especialista en salud y cuidado de la piel, quien señala que los periodos de descanso suelen modificar hábitos básicos de prevención, justo cuando la piel enfrenta mayor exposición a radiación solar, cambios de temperatura, agua de piscina, mar, sudoración y rutinas desordenadas.

Uno de los errores más frecuentes es abandonar tratamientos médicos por temor a reacciones durante el viaje. El problema, según la especialista, es que suspenderlos sin indicación profesional puede descontrolar condiciones dermatológicas que requieren continuidad.

“Muchos pacientes dejan de utilizar sus medicamentos durante los viajes por miedo a las reacciones del sol. Lo correcto es consultar previamente con el médico tratante para evaluar posibles ajustes en el tratamiento, pero nunca suspender por cuenta propia los cuidados dermatológicos”, explicó Viviana Perico, médica esteticista especialista en salud y cuidado de la piel.

El protector solar no dura todo el día

Otro error común es creer que una sola aplicación de protector solar protege durante toda la jornada. La especialista advierte que el producto pierde efectividad con el agua, la sudoración, el sauna o la fricción, por lo que debe reaplicarse durante el día.

“La protección solar debe reaplicarse. Al entrar al mar, a la piscina, al sauna o simplemente por la sudoración, el producto pierde efectividad. Lo ideal es utilizar protectores resistentes al agua y reaplicarlos después de cada inmersión o, como máximo, entre una y una hora y media después de la aplicación inicial”, indicó Viviana Perico, médica esteticista especialista en salud y cuidado de la piel.

Perico recuerda que ningún protector solar ofrece cobertura efectiva durante toda una jornada. Por eso, la reaplicación es indispensable tanto en climas cálidos como fríos, especialmente cuando hay exposición prolongada.

La protección tampoco debe limitarse al bloqueador. Sombreros de ala ancha, gorras y prendas que cubran rostro, cuello y escote ayudan a reducir el impacto directo de la radiación.

Pantallas, radiación y cuidado diario

La especialista también insiste en que el protector solar debe usarse todos los días, incluso cuando la persona no está de vacaciones. La piel no solo está expuesta a radiación ultravioleta del sol, sino también a otras fuentes de radiación, como infrarroja y la emitida por pantallas de computadores, tabletas y celulares.

“Hoy sabemos que no solo la radiación ultravioleta proveniente del sol afecta la piel. También existen otras radiaciones, como la infrarroja y la emitida por pantallas de computadores, tabletas y celulares, que pueden generar alteraciones cutáneas. Por eso, la protección debe ser permanente”, afirmó Viviana Perico, médica esteticista especialista en salud y cuidado de la piel.

La recomendación apunta a un cambio de hábito: la protección solar ya no debe entenderse como una acción exclusiva de playa o piscina, sino como parte de una rutina diaria de prevención.

Qué rutina mantener durante los viajes

Perico plantea una rutina básica para reducir riesgos durante periodos de descanso. En la mañana, recomienda aplicar un antioxidante, como vitamina C o resveratrol; usar contorno de ojos; aplicar una crema hidratante con ácido hialurónico; esperar aproximadamente 10 minutos y finalizar con protector solar.

Durante el día, la prioridad debe ser reaplicar el protector solar cada cuatro a seis horas, aumentando la frecuencia si hay contacto con agua o sudoración excesiva.

En la noche, el punto crítico es no omitir la limpieza. Retirar completamente el maquillaje, limpiar la piel, aplicar contorno de ojos y usar crema hidratante o tratamiento nocturno recomendado por el especialista son pasos que ayudan a mantener la barrera cutánea.

Procedimientos y sustancias que pueden manchar

La exposición solar intensa también exige precaución antes de realizar procedimientos estéticos. Perico advierte que láseres, peelings químicos o procedimientos inyectables que puedan generar hematomas no son recomendables antes de viajar a destinos soleados, porque el sol puede favorecer manchas persistentes o hiperpigmentaciones.

“No es aconsejable realizarse láseres, peelings químicos ni procedimientos inyectables que puedan generar hematomas antes de un viaje a destinos soleados. La exposición al sol puede favorecer la aparición de manchas persistentes o hiperpigmentaciones”, señaló Viviana Perico, médica esteticista especialista en salud y cuidado de la piel.

También existen riesgos menos evidentes. Sustancias como limón, naranja o mandarina en contacto con la piel pueden generar hiperpigmentaciones cuando se combinan con radiación solar. Algunas plantas o ramas de árboles también pueden producir fotosensibilidad.

Quemarse el primer día puede arruinar el viaje

Uno de los errores más habituales durante vacaciones es exponerse de forma intensa desde el primer día. La piel necesita una exposición gradual y dosificada, especialmente en personas con antecedentes de manchas, sensibilidad, rosácea o tratamientos activos.

“Lo ideal es que la piel reciba la exposición solar de manera gradual y dosificada. Muchas personas se queman el primer día de vacaciones y pasan el resto del viaje lidiando con las consecuencias. La prevención siempre será la mejor estrategia”, afirmó Viviana Perico, médica esteticista especialista en salud y cuidado de la piel.

Si ya hubo exposición excesiva, la recomendación es actuar rápido: aplicar productos calmantes como aguas termales, brumas o geles de aloe vera; mantener hidratación intensa; evitar exfoliaciones o fricción; y no volver a exponerse al sol hasta que la piel se recupere.

Las señales de alerta incluyen enrojecimiento, sensibilidad, dolor y quemaduras de primer o segundo grado en casos de exposición prolongada.

El descanso no debería convertirse en una pausa del cuidado dermatológico. La piel también acumula decisiones: una suspensión de tratamiento, una exposición sin protección o una quemadura temprana pueden dejar consecuencias que duren más que las vacaciones. Para pacientes con condiciones dermatológicas, prevenir no es una recomendación estética; es una forma de evitar recaídas, manchas y daño cutáneo persistente.