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Importar y exportar en Colombia cuesta 7% más

Importar y exportar en Colombia puede costar hasta 7 % más por fricciones en pagos transfronterizos que afectan liquidez y competitividad.
Miércoles, Febrero 11, 2026

Los pagos transfronterizos en Colombia siguen siendo un cuello de botella estructural para el comercio exterior, elevando los costos operativos hasta en un 7 % del valor transaccionado, según advertencias recogidas en el reporte consolidado 2025 del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) para el G20.

En un contexto donde las importaciones crecieron 11,4 % en el último año, la eficiencia financiera se convierte en un factor crítico. Sin embargo, para muchos gerentes y dueños de empresas, mover capital entre fronteras continúa siendo un proceso costoso, fragmentado y con baja visibilidad, lo que afecta directamente el capital de trabajo.

Pagos transfronterizos en Colombia: el eslabón débil

El FSB identifica los pagos internacionales como el “eslabón débil” de la integración económica global. En mercados emergentes, los costos pueden alcanzar hasta un 7 % por operación, una cifra que el Banco de Pagos Internacionales (BIS) ha catalogado como una barrera sistémica para el crecimiento.

En el caso colombiano, estas fricciones se materializan en la gestión diaria de tesorería de importadores y exportadores, donde la intermediación bancaria y los tiempos de liquidación afectan la competitividad.

Tres fricciones que impactan la tesorería internacional

De acuerdo con análisis de la firma de infraestructura financiera VANK, existen tres puntos críticos que explican el sobrecosto operativo:

1. Intermediación y spreads cambiarios.
El modelo tradicional de banca corresponsal introduce múltiples capas de comisión y diferenciales cambiarios, erosionando la rentabilidad neta y afectando la eficiencia del capital de trabajo.

2. Asincronía en la liquidación.
Los periodos de liquidación de entre 2 y 5 días generan lo que el sector denomina “parálisis de liquidez”. Para un importador, esto puede significar retrasos en la liberación de mercancía y mayores costos logísticos.

3. Fragmentación en la arquitectura financiera.
La gestión de múltiples divisas en sistemas desconectados limita la visibilidad consolidada de caja para los CFO, dificultando coberturas frente a volatilidad cambiaria.

Una paradoja financiera en la era digital

Para Mardiros Daghinian, CEO de VANK, el problema refleja una contradicción estructural del sistema financiero actual.

“Es una contradicción que una empresa pueda monitorear un contenedor en tiempo real, pero deba esperar días para que su pago sea liquidado por redes de banca corresponsal que operan bajo una lógica del siglo pasado”, afirmó el directivo. 

Daghinian sostiene que el denominado “impuesto invisible” del 7 % no es solo un gasto operativo, sino un factor que puede definir la expansión o el estancamiento de un importador o exportador.

Competitividad financiera como variable estratégica

El debate ya no es exclusivamente tecnológico. Para 2026, la discusión se traslada al terreno estratégico: la competitividad de las empresas con vocación global dependerá de la agilidad y eficiencia de sus rieles financieros, tanto como de su logística o su producto.

“La competitividad ya no se define solo por el producto, sino por la agilidad de los rieles financieros que lo movilizan”, concluyó el CEO de VANK, al subrayar la necesidad de infraestructuras que integren operaciones locales e internacionales bajo una misma arquitectura. 

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