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Infraestructura en Colombia: solo uno de cada tres pesos asignados se pagó en 2025
Colombia comprometió gran parte del presupuesto de infraestructura en 2025, pero solo un tercio se desembolsó, según análisis sectorial.
Lunes, Marzo 9, 2026
Colombia inició 2026 con múltiples proyectos de infraestructura de transporte en marcha, pero también con una señal de alerta en la ejecución de los recursos públicos. Aunque la mayoría del presupuesto asignado para obras fue comprometido durante 2025, los desembolsos efectivos quedaron muy por debajo de lo previsto, generando una brecha relevante entre lo contratado y lo pagado.
Según el más reciente informe sectorial de Bancolombia, al cierre de 2025 el Ministerio de Transporte había comprometido el 78,2 % del presupuesto destinado a carreteras, aeropuertos y proyectos férreos, pero solo había desembolsado el 33,2 % de esos recursos.
Esto significa que dos de cada tres pesos asignados a infraestructura no se habían girado aún, a pesar de que los contratos y compromisos presupuestales ya estaban formalizados.
Una brecha similar en las principales entidades del sector
El desfase entre compromisos y pagos no fue exclusivo del Ministerio de Transporte. En otras entidades clave para la ejecución de proyectos de infraestructura también se registraron diferencias importantes.
En la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), el 80,1 % del presupuesto ya estaba comprometido, pero solo el 27,8 % había sido efectivamente pagado. Mientras tanto, el Instituto Nacional de Vías (INVÍAS) registró un nivel de compromisos del 73,7 %, con desembolsos cercanos al 39,6 %.
En la práctica, esto implica que los proyectos estaban contratados, pero el flujo de recursos hacia las obras avanzaba con mayor lentitud.
La transición hacia 5G cambia la lógica de ejecución
Este desfase ocurre en medio de la transición hacia el nuevo ciclo de concesiones de infraestructura, conocido como modelo 5G. A diferencia del ciclo anterior —concentrado en pocos megaproyectos—, la nueva etapa distribuye la inversión en múltiples contratos que se ejecutan de manera simultánea y con menor tamaño promedio.
Este cambio modifica la naturaleza del riesgo en el sector. Mientras antes el desafío principal estaba en el cierre financiero de grandes proyectos, ahora se traslada hacia la capacidad de coordinar múltiples frentes de obra al mismo tiempo.
Desde la industria tecnológica que trabaja con proyectos de infraestructura, este nuevo escenario implica mayores exigencias en la gestión de la información y la coordinación técnica.
Patricio Zapata, Customer Success Manager LATAM de Graphisoft, explica que la ejecución ya no depende únicamente del avance físico de las obras, sino también de la calidad en la gestión de datos y procesos.
“Con pagos que no avanzan al mismo ritmo que los compromisos y en un contexto de costos al alza, la ejecución debe apoyarse en una gestión estructurada de la información. En el modelo 5G, la coordinación técnica deja de ser solo un asunto operativo y se convierte en una variable financiera que impacta directamente la certificación de hitos y, por tanto, el presupuesto”, afirmó.
Costos al alza reducen el margen de maniobra
A las dificultades de ejecución se suma un entorno de costos más exigente para los proyectos de infraestructura.
De acuerdo con cifras sectoriales, el índice de obras civiles registró un aumento anual cercano al 4 % hacia noviembre de 2025, mientras que los materiales representan aproximadamente el 44 % de la estructura de costos de las obras.
Este escenario reduce el margen para absorber ajustes técnicos o retrasos sin afectar el presupuesto total del proyecto.
Por ello, la capacidad de ejecutar obras de manera eficiente será determinante en los próximos años, especialmente considerando que una parte importante de los desembolsos pendientes se concentrará entre 2026 y el inicio de la próxima década.
Información integrada y modelos digitales para reducir riesgos
La creciente participación de proyectos bajo esquemas de Asociaciones Público-Privadas (APP) también eleva las exigencias de gestión técnica y seguimiento.
Estos contratos incorporan indicadores de desempeño y mecanismos permanentes de supervisión, lo que obliga a garantizar trazabilidad en la información del proyecto y claridad en las responsabilidades entre los actores involucrados.
Según Zapata, la adopción de modelos digitales y entornos comunes de datos se vuelve fundamental para validar entregables, cumplir hitos contractuales y asegurar la correcta ejecución del presupuesto.
En este contexto, estándares internacionales como la serie ISO 19650, que regula la gestión de información en proyectos basados en BIM (Building Information Modeling), comienzan a ganar relevancia en la planificación y ejecución de obras de infraestructura.
En un ciclo de inversión caracterizado por múltiples proyectos simultáneos, la capacidad de integrar información técnica, financiera y operativa podría convertirse en uno de los factores determinantes para el éxito de la nueva generación de infraestructura en Colombia.