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La Catedral de Sal se consolida como referente de turismo sostenible
La Catedral de Sal de Zipaquirá se consolida como referente de turismo sostenible, con visitantes de más de 100 países y enfoque cultural.
Miércoles, Febrero 4, 2026
En un escenario global donde el turismo redefine sus prioridades hacia la sostenibilidad, la autenticidad cultural y las experiencias con propósito, la Catedral de Sal de Zipaquirá se consolida como uno de los destinos patrimoniales subterráneos más relevantes del mundo y un referente desde América Latina.
El monumento, esculpido en el interior de una mina milenaria, recibe visitantes de más de 100 países, posicionando a Colombia en la conversación internacional sobre turismo cultural sostenible y nuevas formas de viajar conectadas con el territorio y la memoria.
Patrimonio subterráneo con proyección internacional
Reconocida por medios internacionales como una de las maravillas subterráneas del planeta, la Catedral de Sal trasciende su dimensión arquitectónica y espiritual para convertirse en un santuario natural y cultural. En sus galerías, la sal, los minerales y la roca narran la historia de la relación entre el ser humano y la tierra, ofreciendo una experiencia que combina geología, patrimonio y contemplación.
Este enfoque responde a una tendencia creciente del turismo global: viajeros que buscan experiencias conscientes, donde el respeto por los recursos naturales y la valoración del patrimonio geológico forman parte central del recorrido.
Un modelo de turismo con propósito
En línea con estas tendencias, la Catedral ha evolucionado hacia un modelo de turismo con propósito, que integra la conservación del entorno subterráneo, la gestión responsable de los recursos minerales y la protección de un ecosistema único con una oferta cultural en constante transformación.
Este modelo la posiciona como un referente latinoamericano en turismo patrimonial sostenible, demostrando que es posible preservar un legado natural y cultural excepcional mientras se impulsa un desarrollo turístico alineado con los desafíos ambientales globales.
Cultura viva bajo tierra
Uno de los ejes de esta transformación ha sido la apuesta por la cultura viva. La Catedral de Sal se ha consolidado como un escenario cultural activo, donde conciertos, exposiciones y experiencias artísticas dialogan con la fuerza simbólica de la roca y la sal.
Lejos de concebirse como un espacio estático, el monumento se ha convertido en un lugar donde el arte, la historia y la espiritualidad se experimentan desde la profundidad de la tierra, conectando el patrimonio con nuevas audiencias y resignificando su valor cultural.
Impacto local y desarrollo territorial
Este modelo integral ha fortalecido a Zipaquirá como destino cultural y natural de proyección internacional, dinamizando la economía local, impulsando el empleo y posicionando al municipio dentro de los circuitos del turismo global consciente.
En un momento clave para el sector turístico colombiano, la Catedral de Sal emerge como símbolo de un nuevo turismo: auténtico, sostenible y profundamente conectado con la naturaleza y el territorio.
Desde uno de los escenarios subterráneos más impresionantes del mundo, la Catedral de Sal de Zipaquirá reafirma su papel como embajadora cultural y natural de Colombia, demostrando que el patrimonio, cuando se gestiona con visión y responsabilidad ambiental, puede convertirse en una poderosa herramienta de desarrollo sostenible y proyección internacional.