La tokenización en América Latina exige una estrategia para escalar los pagos digitales

La tokenización avanza en América Latina, pero el desafío ahora es integrarla como base estratégica para escalar pagos digitales seguros.
Jueves, Julio 2, 2026

La tokenización dejó de ser una herramienta enfocada únicamente en reducir el fraude o mejorar la autorización de pagos. Un estudio realizado por Forrester y comisionado por Thales concluye que las organizaciones de América Latina deberán adoptar un enfoque más estratégico si quieren aprovechar su potencial en un mercado que avanza hacia los pagos digitales impulsados por inteligencia artificial.

La investigación, basada en la opinión de más de 500 líderes del sector de pagos, señala que la región atraviesa una transformación estructural. América Latina ya cuenta con más de 300 millones de consumidores digitales y, según las proyecciones citadas en el informe, para 2030 los pagos digitales representarán cerca de dos tercios de las transacciones de comercio electrónico y casi la mitad de los pagos en puntos de venta.

Este crecimiento está respaldado por la expansión de pagos en tiempo real, iniciativas como Pix y Bre-B, el avance de las billeteras digitales y soluciones basadas en tokens como Click to Pay, tecnologías que impulsan un ecosistema de pagos cada vez más interconectado.

De casos aislados a una infraestructura de pagos

El estudio sostiene que la región ha avanzado en la adopción de la tokenización, aunque principalmente para resolver necesidades puntuales relacionadas con autorización de transacciones, prevención de fraude y cumplimiento regulatorio.

La siguiente etapa consiste en evolucionar hacia un modelo token-centric, en el que la tokenización funcione como la base para gestionar pagos de manera uniforme entre distintos canales y plataformas. Bajo este enfoque, las organizaciones pueden ofrecer experiencias consistentes para el cliente, administrar el ciclo de vida de los pagos en tiempo real y fortalecer el desempeño, la seguridad y la escalabilidad de sus operaciones.

Tres barreras para acelerar la madurez

El informe identifica tres desafíos que limitan la evolución de la tokenización en América Latina.

El primero es que la adopción sigue siendo principalmente táctica, enfocada en resolver problemas operativos sin integrarse a la estrategia general de pagos.

El segundo corresponde a la dificultad para escalar. Solo el 34 % de las organizaciones consultadas ha alcanzado niveles avanzados de implementación, mientras que factores como la calidad de los datos, la escasez de talento especializado y la permanencia de sistemas heredados continúan ralentizando la transformación.

El tercer desafío es el predominio de modelos híbridos. Según el estudio, el 76 % de las organizaciones depende de socios especializados para operar la tokenización a gran escala, una tendencia que evidencia la creciente necesidad de capacidades técnicas externas.

"La tokenización está entrando en una nueva etapa en América Latina. Hoy el desafío ya no es sumar más casos de uso, sino convertirla en una capacidad que haga parte de la estrategia de pagos de las organizaciones. La región cuenta con una alta adopción y un ecosistema que sigue evolucionando, por lo que el foco debe estar en integrar las capacidades existentes para ofrecer una mejor experiencia al cliente, fortalecer el desempeño y prepararse para la próxima generación de pagos", afirmó José Rabello, director de Ventas para Banca y Servicios de Pago para los Países Andinos y el Caribe de Thales.

El directivo añadió que "contar con un socio especializado resulta fundamental para acelerar esa evolución de forma segura y escalable", especialmente en un entorno donde la complejidad tecnológica aumenta junto con las expectativas de los consumidores.

La evolución de la tokenización deja de ser un asunto exclusivamente tecnológico y pasa a convertirse en un factor de competitividad para bancos, emisores y actores del ecosistema de pagos. La capacidad de integrar estas soluciones dentro de una estrategia de largo plazo marcará el ritmo con el que la industria financiera latinoamericana responderá a la próxima generación del comercio digital.