Innovación
Lluvias presionan el drenaje urbano en Colombia
Las lluvias ya dejan más de 600 emergencias en Colombia y presionan el drenaje urbano de 328 municipios, con 155.000 familias damnificadas en 2026....
Miércoles, Abril 29, 2026
Las lluvias volvieron a exponer una falla estructural de las ciudades colombianas: el drenaje urbano tradicional ya no responde con la misma eficacia ante fenómenos climáticos más intensos, expansión urbana acelerada y mal uso de la infraestructura pública. Hasta finales de marzo de 2026, el país registraba más de 600 emergencias en 328 municipios y más de 155.000 familias damnificadas, una señal de presión creciente sobre los sistemas de alcantarillado y manejo de aguas lluvia.
El problema no se limita a la intensidad de las lluvias. También está en la forma como las ciudades han crecido: más concreto, más asfalto, menos suelo disponible para absorber agua y redes diseñadas para un volumen distinto al que hoy reciben.
Javier Quiroga, GC UCR para países andinos de Pavco Wavin, explica que el punto crítico está en la impermeabilización excesiva del suelo: “Al cubrir la tierra con asfalto y concreto, se reduce la infiltración natural y se aumenta el volumen de escorrentía superficial, sobrecargando redes que no fueron diseñadas para captar y evacuar tales magnitudes de agua de manera eficiente”.
De alcantarillados saturados a ciudades esponja
La respuesta técnica apunta a un cambio de lógica: dejar de pensar solo en evacuar el agua y empezar a gestionarla desde su origen. Ahí entran los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS), soluciones que imitan el ciclo natural del agua mediante infiltración, retención y almacenamiento.
La ingeniería moderna propone pasar de ciudades impermeables a ciudades esponja, capaces de absorber parte del impacto de las lluvias mediante jardines de biorretención, techos verdes, parques inundables, alcorques y sistemas de almacenamiento subterráneo.
Quiroga sostiene que incluso en zonas ya urbanizadas hay margen de acción: “Incluso en ciudades ya construidas, es posible rediseñar espacios mediante parques inundables y alcorques que mitigan el riesgo y permiten reutilizar el recurso para usos no potables en edificaciones”.
El mantenimiento también define la resiliencia
La tecnología, sin embargo, no reemplaza la prevención. La acumulación de sedimentos, basuras, grasas y residuos de obra en sumideros puede convertir una lluvia fuerte en una emergencia vial, sanitaria y económica.
Por eso, el manejo de aguas lluvia no depende únicamente de grandes obras. También exige mantenimiento periódico, limpieza de desagües, control ciudadano sobre residuos y una cultura urbana que entienda que el alcantarillado no es un depósito invisible.
Infraestructura para una nueva realidad climática
Las ciudades colombianas enfrentan una presión doble: deben adaptarse a lluvias más intensas y, al mismo tiempo, corregir décadas de crecimiento urbano con baja capacidad de absorción hídrica. El costo de no hacerlo será cada vez más visible en vías colapsadas, pérdidas económicas, riesgos sanitarios y afectaciones directas a hogares y empresas.
La discusión ya no es si las ciudades necesitan drenajes más modernos, sino qué tan rápido podrán incorporarlos en sus planes de infraestructura, urbanismo y gestión del riesgo. En un país donde las emergencias por lluvias ya golpean a cientos de municipios, la resiliencia urbana dejó de ser un concepto técnico: es una condición básica para sostener la vida económica y social de las ciudades.