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The Macallan lleva la arquitectura de Speyside a una galería de 139 m² en Bogotá
The Macallan conecta su destilería en Speyside con una galería de 139 m² en Bogotá donde arquitectura y diseño traducen su legado escocés en Colombia.
Lunes, Julio 27, 2026
The Macallan trasladó a Bogotá parte del lenguaje arquitectónico de su destilería en Speyside, Escocia, mediante una galería de 139 metros cuadrados, distribuida en dos pisos y diseñada para conectar la historia del whisky con una experiencia local.
Inaugurada en 2024 en el barrio La Cabrera, The Macallan Gallery incorpora madera de roble, piedra de albariza, superficies onduladas y el color rojo como referencias directas al proceso de elaboración, al origen de la marca y al paisaje escocés.
El espacio fue diseñado por el arquitecto Jamie Fobert y funciona como una adaptación de The Macallan Estate, la destilería construida junto a Easter Elchies House, propiedad vinculada a la marca desde 1824.
Una destilería integrada al paisaje de Speyside
The Macallan Estate fue concebida como una infraestructura productiva capaz de integrarse visualmente con las colinas de Speyside. Su cubierta ondulante prolonga las formas del terreno y reduce el impacto del edificio sobre el paisaje.
El diseño también utiliza luz natural, aprovecha la topografía y aplica soluciones orientadas a la eficiencia ambiental. Estas decisiones convierten a la destilería en una representación física de la estrategia de largo plazo de la compañía y no únicamente en un lugar para producir whisky.
La propiedad ocupa una finca de casi 200 hectáreas y se encuentra junto a Easter Elchies House, hogar histórico de The Macallan desde que Alexander Reid destiló allí el primer lote de la marca hace más de dos siglos.
Bogotá replica los códigos materiales de la marca
The Macallan Gallery interpreta esos elementos en una escala urbana. El suelo de roble hace referencia a las barricas utilizadas durante la maduración del whisky, mientras que las paredes onduladas reproducen la silueta de la destilería escocesa.
La piedra de albariza remite a Jerez de la Frontera, territorio de origen del vino utilizado para sazonar las barricas. El rojo, por su parte, está asociado con Alexander Reid, fundador de la compañía.
La elección de los materiales también comunica una característica central del proceso productivo: de acuerdo con la marca, las barricas sazonadas con vino de Jerez aportan hasta el 80 % del carácter y el aroma de sus expresiones, además de influir en su color natural.
“The Macallan Gallery permite acercar el universo de la marca a Colombia desde una experiencia que va más allá de la degustación. Cada material, cada forma y cada detalle del espacio está pensado para conectar al visitante con nuestra historia, con la naturaleza de Speyside y con la maestría que define a The Macallan”, afirmó Ramón Cardona, Brand Ambassador de The Macallan en Colombia.
El documento suministrado incluye una sola declaración textual de vocero, por lo que no se incorporan citas adicionales que no estén respaldadas por el insumo.
Degustaciones, gastronomía y experiencias privadas
La galería fue planteada como una experiencia que involucra la vista, el aroma, el tacto y el sabor. Su programación incluye degustaciones privadas, cenas con menús del restaurante Pajares Salinas y una propuesta denominada The Macallan After Work.
Esta última funciona de martes a viernes e integra degustaciones guiadas, selecciones de distintas expresiones de whisky y cócteles inspirados en la historia y la artesanía de la marca.
La decisión de vincular arquitectura, gastronomía y producto responde a un cambio en las estrategias de las compañías de lujo: los espacios físicos dejaron de operar exclusivamente como puntos de venta y comenzaron a funcionar como plataformas para representar su identidad y controlar la experiencia del consumidor.
Para The Macallan, la galería de Bogotá permite reproducir en Colombia una narrativa construida desde Speyside durante más de 200 años. Para la industria del lujo, el proyecto muestra que la competencia ya no depende únicamente de la calidad o exclusividad del producto, sino de la capacidad de convertir cada espacio en una experiencia reconocible, coherente y difícil de replicar.