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Mal olor en la nevera: siete hábitos que afectan la conservación de los alimentos

Alimentos destapados, derrames y sobrecarga pueden causar malos olores en la nevera, acelerar el deterioro y aumentar el desperdicio de comida.
Miércoles, Agosto 5, 2026

El mal olor en la nevera no siempre comienza con un alimento descompuesto. También puede ser consecuencia de derrames sin limpiar, productos destapados, exceso de carga, humedad o una temperatura inadecuada, prácticas que reducen la vida útil de la comida almacenada.

Además de afectar la higiene del refrigerador, estos hábitos pueden favorecer la contaminación cruzada, dificultar la circulación del aire frío y aumentar el desperdicio en los hogares.

El problema tiene una dimensión económica considerable. Según las cifras incluidas en el documento, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que cerca de un tercio de los alimentos producidos para consumo humano se pierde o desperdicia cada año en el mundo.

En Colombia, el Departamento Nacional de Planeación calcula que el país desperdicia aproximadamente 9,7 millones de toneladas de alimentos al año, una parte importante dentro de los hogares.

“Muchas veces pensamos que un mal olor en la nevera significa únicamente que hay un alimento en mal estado, pero también puede ser consecuencia de pequeños hábitos cotidianos relacionados con la limpieza, el almacenamiento y la organización”, explicó Lenin Moncada, gerente de Producto de la categoría de Refrigeración de mabe Colombia.

Alimentos destapados y derrames contaminan el espacio

Guardar comida sin una cubierta adecuada permite que la humedad y los olores se dispersen por el refrigerador y terminen impregnando otros productos.

El uso de recipientes herméticos ayuda a separar aromas, evitar derrames y reducir el contacto entre alimentos crudos y preparados. También facilita identificar qué productos llevan más tiempo almacenados.

La limpieza inmediata es otro factor relevante. Leche, jugos, salsas y otros líquidos pueden permanecer en bandejas, cajones o empaques de las puertas sin ser detectados. Con el paso de los días, esos residuos favorecen la aparición de bacterias y microorganismos responsables de los malos olores.

La recomendación es realizar una limpieza superficial cada semana y una intervención más profunda cada uno o dos meses, incluyendo cajones, bandejas, empaques y zonas de difícil acceso.

La temperatura y la circulación del aire importan

Una temperatura superior a la recomendada acelera el deterioro de algunos productos y crea condiciones favorables para la proliferación de microorganismos.

Sobrecargar la nevera también afecta su funcionamiento. Cuando los alimentos quedan demasiado juntos, el aire frío encuentra obstáculos para circular y aparecen diferencias de temperatura entre los compartimentos.

Por eso, conviene dejar espacios entre recipientes y evitar bloquear las salidas de aire. Introducir alimentos todavía calientes aumenta la humedad y obliga al equipo a trabajar más para recuperar la temperatura interna.

Tecnologías como Total Fresh Flow, incorporada en referencias de mabe para distribuir el frío mediante columnas de aire. Sin embargo, el desempeño del sistema continúa dependiendo de la organización y del uso que haga cada hogar.

Revisar fechas evita pérdidas innecesarias

Los alimentos vencidos o en mal estado suelen permanecer en el fondo de las bandejas, dentro de los cajones o en el congelador. Una revisión periódica permite retirarlos antes de que contaminen otros productos o generen olores persistentes.

La organización también ayuda a consumir primero los alimentos más antiguos. Una práctica sencilla consiste en ubicar al frente los productos con menor tiempo de vida útil y dejar atrás los adquiridos recientemente.

Este control permite identificar qué alimentos se compran en exceso y cuáles terminan desechándose con frecuencia, información que puede utilizarse para ajustar las compras del hogar.

“Una nevera fresca empieza con buenos hábitos, pero también con una buena tecnología de conservación. Estas soluciones alcanzan su máximo potencial cuando se complementan con hábitos adecuados de organización, limpieza y almacenamiento”, afirmó Lenin Moncada.

Siete medidas para conservar mejor los alimentos

Las recomendaciones planteadas por mabe se concentran en acciones cotidianas:

  1. Guardar los alimentos en recipientes cerrados.
  2. Limpiar inmediatamente cualquier derrame.
  3. Revisar periódicamente la temperatura.
  4. Evitar sobrecargar el refrigerador.
  5. Retirar productos vencidos o deteriorados.
  6. Controlar la humedad y no introducir alimentos calientes.
  7. Limpiar bandejas, cajones y empaques de las puertas.

El mal olor puede resolverse con una limpieza puntual, pero su aparición repetida suele revelar una falla en la forma de almacenar los alimentos. Corregir estos hábitos no solo mejora la experiencia dentro del hogar: también reduce pérdidas económicas y ayuda a enfrentar un desperdicio de comida que en Colombia ya se mide en millones de toneladas.