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Open Finance obligatorio en 2026: el cambio que reordena la banca

Colombia entrará en 2026 a la fase obligatoria del Open Finance, un cambio que impactará competencia, tasas de interés y control de datos.
Miércoles, Febrero 4, 2026

El sistema financiero colombiano se prepara para uno de los cambios estructurales más profundos de la última década. De acuerdo con un análisis técnico presentado por Pronus, el año 2026 marcará el inicio de la obligatoriedad del modelo de Open Finance en Colombia, dejando atrás su etapa voluntaria para convertirse en un estándar regulatorio.

Según la firma, esta transición modificará de forma directa la manera en que las entidades financieras compiten, evalúan el riesgo, fijan tasas de interés y gestionan la portabilidad de los datos de los usuarios, en un entorno donde la información financiera dejará de estar “encerrada” en una sola institución.

De iniciativa voluntaria a estándar obligatorio

El análisis de Pronus subraya que el Open Finance ya no es un concepto en discusión, sino un modelo operativo respaldado por un marco normativo consolidado. El proceso se apoya en el Decreto 1297 de 2022, incorporado posteriormente al Decreto 2555 de 2010, y en la definición de estándares técnicos y de ciberseguridad por parte de la Superintendencia Financiera de Colombia.

Estos lineamientos fueron detallados en las circulares externas 004 de 2024 y 009 de 2025, que establecieron el régimen de transición y los requisitos para la adecuación tecnológica, contractual y de gobierno de datos.

“El modelo de finanzas abiertas ya es operativo bajo un esquema voluntario. Hoy estamos en una fase de ajuste profundo, donde las entidades alinean sus APIs y esquemas de seguridad antes de escalar a la obligatoriedad”, explicó Camilo Zea, CEO de Pronus.

Tres impactos estructurales sobre la banca

El informe identifica tres dimensiones clave donde el Open Finance tendrá efectos disruptivos una vez entre en vigor su obligatoriedad:

1. Eficiencia operativa.
La estandarización del intercambio de datos permitirá reducir procesos manuales, disminuir fricciones en la originación de créditos y optimizar servicios de pago, con impactos directos en costos operativos.

2. Competencia y portabilidad.
El acceso a la información financiera —siempre con autorización expresa del cliente— facilitará el traslado entre entidades, rompiendo la lógica de “captura” del usuario por su historial de datos y presionando una mejora en condiciones como tasas de interés y comisiones.

3. Integración con pagos inmediatos.
El modelo se complementa con infraestructuras como Bre-B, permitiendo que las finanzas abiertas y los pagos en tiempo real se refuercen mutuamente, siguiendo experiencias como la de Brasil, donde ambos sistemas evolucionaron de forma paralela.

La hoja de ruta hacia 2026

Pronus advierte que el Gobierno Nacional avanza en la expedición del decreto definitivo, cuyo borrador fue aprobado por la Unidad de Regulación Financiera en noviembre de 2025. Una vez se expida, se activarán cronogramas obligatorios para la agregación de productos y la portabilidad financiera total.

Este paso marcará el cierre del periodo de adaptación y el inicio de un nuevo equilibrio en el sistema financiero, donde la ventaja competitiva ya no estará en la acumulación de datos, sino en la capacidad de convertirlos en mejores productos, experiencias y precios para el usuario final.

Un sistema más abierto y centrado en el consumidor

Para Pronus, la transición al Open Finance obligatorio representa un cambio de poder en favor del consumidor, que pasará a tener mayor control sobre su información financiera y más capacidad de elegir entre ofertas.

Más allá de la tecnología, el reto para bancos, fintechs y cooperativas será redefinir su propuesta de valor en un entorno donde la transparencia, la interoperabilidad y la eficiencia dejarán de ser diferenciales para convertirse en requisitos mínimos del sistema.

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