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Pavco Wavin y el SENA certificó a 145 plomeros en Pereira

Pavco Wavin y el SENA certificaron a 145 plomeros en Pereira, la promoción más grande del programa, con formación técnica y empresarial.
Miércoles, Julio 22, 2026

Pereira certificó a 145 instaladores, fontaneros y técnicos de empresas de servicios públicos como Plomero Profesional, en la promoción más numerosa realizada hasta ahora por el programa que desarrollan Pavco Wavin y el SENA en la ciudad.

La iniciativa está dirigida a trabajadores con al menos seis meses de experiencia en instalaciones hidrosanitarias y busca formalizar conocimientos adquiridos durante años de práctica. En ocho años, el programa pasó de ser un piloto a convertirse en una ruta de certificación por competencias laborales para el oficio.

De las personas graduadas, 140 fueron hombres y cinco mujeres, una distribución que evidencia la baja participación femenina en una actividad históricamente masculina.

El SENA certifica hasta cinco competencias laborales

Los participantes pueden acreditar hasta cinco normas de competencia reconocidas a escala nacional, mediante certificaciones expedidas directamente por el SENA.

Este respaldo permite demostrar ante clientes, constructoras y empleadores que el trabajador cuenta con conocimientos verificables para intervenir sistemas de agua potable, redes sanitarias y otras instalaciones técnicas.

La certificación adquiere mayor relevancia para las empresas que operan bajo sistemas de gestión de calidad y deben presentar evidencia de la formación del personal contratado.

Al completar el proceso, los participantes reciben tanto el certificado de competencias laborales del SENA como un diploma de reconocimiento como Plomero Profesional, otorgado por Pavco Wavin.

La formación aborda redes, aparatos sanitarios y protección contra incendios

El componente técnico incluye instalación y mantenimiento de redes hidrosanitarias, sistemas de abastecimiento de agua potable, aparatos sanitarios y sistemas de protección contra incendios.

El programa parte de la experiencia previa de los trabajadores, en lugar de asumir que ingresan sin conocimientos. Su propósito es actualizar las prácticas, corregir procedimientos y entregar un respaldo formal a quienes ya ejercen el oficio.

La capacitación busca reducir problemas asociados con instalaciones deficientes, fallas hidráulicas y sanitarias, desperdicio de agua y mayores costos de reparación y mantenimiento.

Para los trabajadores, la formación también puede disminuir la exposición a errores técnicos y riesgos laborales, al incorporar conocimientos actualizados sobre instalación y operación de los sistemas.

Habilidades empresariales para contratistas independientes

La certificación no se limita a las capacidades técnicas. Los participantes recibieron formación en atención al cliente, inteligencia emocional, comunicación efectiva y educación financiera.

También se incluyeron contenidos de gestión de negocios y emprendimiento, dirigidos especialmente a quienes trabajan como contratistas independientes.

Este componente responde a una realidad del oficio: muchos plomeros deben administrar sus ingresos, calcular costos, presentar cotizaciones, conseguir clientes y gestionar su reputación sin contar con una estructura empresarial.

La profesionalización, por tanto, no depende únicamente de ejecutar correctamente una instalación. También exige mejorar la relación con los usuarios, organizar las finanzas y presentar servicios bajo condiciones comerciales más claras.

La baja participación femenina sigue siendo una deuda

Solo 3,4% de las personas certificadas fueron mujeres. Aunque su presencia muestra una apertura incipiente, la cifra confirma que la plomería continúa siendo un campo con amplias barreras de entrada para ellas.

Ampliar esa participación requerirá convocatorias dirigidas, acceso a formación y oportunidades laborales que permitan demostrar que el oficio no depende del género, sino de las competencias técnicas.

Pavco Wavin y el SENA continuarán desarrollando convocatorias anuales en Pereira para que más trabajadores puedan certificar su experiencia y actualizar sus conocimientos.

La graduación de 145 personas convierte la formación técnica en una herramienta de formalización laboral, pero su impacto deberá observarse en mejores contratos, mayores ingresos y reducción de fallas en las instalaciones. El verdadero resultado aparecerá cuando la certificación deje de ser solo un diploma y se traduzca en mejores condiciones para quienes sostienen un oficio esencial para viviendas, empresas e infraestructura.