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Renovables Latam arranca con alerta por déficit energético

El Encuentro Renovables Latam abrió en Barranquilla con una alerta: Colombia necesita 6.000 MW adicionales para evitar déficit desde 2027.
Jueves, Abril 23, 2026

El 9° Encuentro y Feria Renovables Latam comenzó en Barranquilla con una advertencia de fondo para el país: Colombia necesitará al menos 6.000 megavatios adicionales en los próximos años para evitar un déficit energético hacia 2027. La alerta llegó en la apertura del principal evento del sector, en un momento en que la transición energética ya muestra avances, pero sigue frenada por redes insuficientes, demoras regulatorias y barreras para ejecutar proyectos.

Del 22 al 24 de abril, el encuentro reúne a empresas, autoridades, inversionistas y expertos alrededor de una discusión que dejó de ser únicamente ambiental y pasó a ser una cuestión de seguridad energética, competitividad y capacidad de respuesta del sistema. Hoy Colombia suma más de 3.000 MW en operación o en pruebas y cerca de 1.200 MW en generación distribuida, mientras el portafolio en desarrollo supera los 5.800 MW. El problema es que buena parte de esa capacidad sigue atrapada entre trámites, inversión y cuellos de botella en transmisión.

El freno ya no está en la ambición, sino en la ejecución

El mensaje dominante en la apertura fue que Colombia ya probó que la transición energética sí puede avanzar, pero no al ritmo que exige la demanda. La expansión de las redes de transmisión aparece como el punto más crítico, porque sin esa infraestructura la nueva generación no puede integrarse con escala ni traducirse en confiabilidad para el sistema.

Alexandra Hernández, presidenta ejecutiva de SER Colombia, lo planteó en esos términos: “Colombia ya demostró que la transición energética es posible, pero ahora el desafío es acelerar. Si no resolvemos los cuellos de botella regulatorios, financieros y de infraestructura, el ritmo no será suficiente para garantizar seguridad energética y competitividad en los próximos años”.

La afirmación resume la tensión actual del sector. El país no está discutiendo si debe hacer la transición, sino si será capaz de quitar a tiempo los obstáculos que impiden que esa transición se convierta en energía disponible y confiable.

El potencial existe, pero no está entrando al sistema

Según lo planteado en el evento, si los proyectos logran destrabarse, Colombia podría incorporar hasta 9.500 MW adicionales, con un impacto estimado de hasta 7 billones de pesos en ahorros tarifarios, además de una reducción significativa de emisiones.

Ese dato cambia el alcance del debate. No se trata solo de instalar más capacidad renovable, sino de evitar que proyectos ya identificados queden inmovilizados mientras la demanda sigue creciendo. En otras palabras, el riesgo no es la falta de oportunidades, sino la incapacidad de ejecutarlas con velocidad suficiente.

La presión global también cambió la conversación

La agenda del evento reflejó otro giro importante: la transición energética ya no se está leyendo solo desde la sostenibilidad. Factores como la volatilidad en los precios de combustibles, la concentración de minerales críticos y el aumento de la demanda por tecnologías intensivas en energía, como la inteligencia artificial y los centros de datos, están reordenando las prioridades del sector.

Daniel Díaz, director ejecutivo del Consejo Mundial de Energía, WEC Colombia, explicó ese cambio así: “Durante años la transición energética se abordó principalmente como una agenda ambiental, pero hoy el mundo tiene su mirada puesta en la seguridad energética”.

El directivo añadió que “el reto no es escoger una tecnología sobre otra, sino integrarlas: todas suman y deben trabajar de manera complementaria para garantizar confiabilidad y competitividad”.

El Gobierno ve un punto de no retorno

En la apertura también intervino el viceministro de Energía, Víctor José Paternina, quien sostuvo que la transición en Colombia ya produjo resultados visibles. “Colombia está en un punto de no retorno en su transición energética. Hoy contamos con más de 4 gigavatios instalados en fuentes no convencionales”, afirmó.

Su declaración apunta a un matiz clave: el país no parte de cero. La capacidad instalada en renovables no convencionales ha crecido de manera acelerada, pero el reto ahora es sostener ese impulso sin perder confiabilidad ni quedar rezagado frente a una demanda que presiona con más fuerza.

Un evento que busca mover negocio, no solo conversación

Más allá de la discusión técnica, Renovables Latam funciona como un espacio de articulación económica. La feria reúne a más de 110 empresas con soluciones para la cadena de valor del sector, mientras la agenda académica y la rueda de negocios buscan traducir diagnósticos en inversiones, alianzas y proyectos concretos.

Ana Cristina Rendón, gerente de FISE, señaló que “hoy la transformación del sector dejó de ser una aspiración para convertirse en una realidad que exige decisiones oportunas, inversión, innovación y, sobre todo, articulación entre todos los actores”.

Añadió además que “las energías renovables son fundamentales para la confiabilidad, competitividad y diversificación del sistema”, y que espacios como este permiten conectar oferta y demanda para convertir conversaciones en oportunidades de negocio.

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