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Retrasos en obras ponen en riesgo la ejecución urbana en Bogotá
Bogotá concentra cerca de 1.200 frentes de obra y nuevos proyectos clave, en un contexto donde los retrasos y sobrecostos amenazan la ejecución urbana.
Jueves, Febrero 5, 2026
Bogotá enfrenta uno de los momentos más exigentes en materia de ejecución de infraestructura urbana, con cerca de 1.200 frentes de obra activos, a los que se suman nuevas intervenciones por $1,8 billones en el corredor de la Carrera Séptima y la reapertura de la licitación de la Línea 2 del Metro.
Este volumen de proyectos refleja la magnitud de las transformaciones previstas para la ciudad, pero también incrementa los riesgos de retrasos y sobrecostos en un entorno urbano que ya opera cerca de su límite funcional.
Retrasos en obras en Bogotá y presión sobre la ciudad
La simultaneidad de obras de gran escala eleva de forma significativa la complejidad de ejecución. La superposición de intervenciones, las condiciones del suelo, la alta concentración de redes de servicios públicos y deficiencias en la planeación aumentan la probabilidad de demoras prolongadas y ajustes presupuestales.
A nivel global, 9 de cada 10 proyectos de infraestructura presentan retrasos o exceden su presupuesto, según estimaciones del Banco Mundial. Un análisis de McKinsey señala que los sobrecostos pueden alcanzar hasta un 80%, con demoras promedio cercanas a 20 meses, cifras que en una ciudad como Bogotá se traducen en impactos directos sobre la movilidad y la calidad de vida.
Ejecución y coordinación, el reto crítico
La presión urbana obliga a elevar los estándares de planeación, coordinación y ejecución de los proyectos. Cuando estos estándares no se sostienen durante toda la obra, las decisiones se fragmentan y la gestión pierde continuidad.
Patricio Zapata, Customer Success Manager LATAM de Graphisoft, advirtió que los retrasos dejan de ser un problema técnico cuando se trasladan a la vida cotidiana de los ciudadanos, afectando tiempos de desplazamiento, rutinas diarias y el funcionamiento general de la ciudad.
Menor inversión y mayor exigencia en la ejecución
El contexto se vuelve aún más complejo ante una caída cercana al 38% en la inversión en infraestructura en Colombia. En este escenario, la eficiencia en la ejecución se convierte en un factor determinante para evitar que los proyectos deriven en impactos urbanos prolongados.
En la práctica, enfoques como BIM (Building Information Modeling) permiten trabajar sobre una base común de información, facilitando la coordinación entre actores y reduciendo decisiones aisladas o reactivas durante la obra.
Según Zapata, en proyectos urbanos de esta escala, BIM debería asumirse como un estándar mínimo de trabajo, especialmente cuando los márgenes financieros son cada vez más estrechos y la tolerancia ciudadana a las afectaciones se reduce.
Infraestructura como proyecto de ciudad
El volumen y la simultaneidad de las obras en ejecución plantean una discusión estructural sobre cómo se conciben y gestionan las intervenciones urbanas. Si bien el objetivo es mejorar la calidad de vida en el largo plazo, ese beneficio depende de que la ejecución no deteriore de forma prolongada la movilidad y el funcionamiento urbano en el corto y mediano plazo.
Lograr resultados sostenibles, coinciden los análisis del sector, exige abordar la infraestructura como un proyecto de ciudad, con estándares más altos de planeación, coordinación y gestión, y no como una suma de obras aisladas.