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Super Bowl LX: cuando el entretenimiento se convierte en polarización digital

El Super Bowl LX dejó de ser solo un espectáculo deportivo y evidenció cómo el entretenimiento masivo se ha convertido en un escenario de polarización digital.
Lunes, Febrero 9, 2026

El Super Bowl LX confirmó una tendencia que venía creciendo silenciosamente: los grandes eventos de entretenimiento ya no funcionan únicamente como espacios de evasión colectiva, sino como amplificadores de tensiones culturales, sociales y políticas. La conversación digital registrada durante y después del evento así lo demuestra.

De acuerdo con un análisis de escucha social realizado por SmartPR, basado en datos recopilados a través de Meltwater durante las 24 horas posteriores al partido, el Super Bowl generó más de 4,8 millones de menciones en plataformas digitales, con un pico superior a 617.000 menciones en una sola hora, coincidiendo con el espectáculo de medio tiempo.

Un evento híbrido: deporte, cultura y debate social

Aunque el fútbol americano sigue siendo el eje narrativo, la conversación digital evidenció que el Super Bowl opera hoy como un evento híbrido. Las categorías más relevantes estuvieron dominadas por deportes de equipo, entretenimiento y noticias, pero con una presencia significativa de temas políticos y sociales que alteraron el tono de la discusión.

“El error es pensar que estos picos de conversación son espontáneos o anecdóticos. Lo que vemos es un patrón claro: cualquier escenario de alta audiencia se convierte automáticamente en un espacio de disputa simbólica”, explica Fabián Motta, director y fundador de SmartPR.

Según el análisis, más del 50% de la conversación se concentró en una ventana crítica de pocas horas, lo que confirma que el impacto digital de este tipo de eventos es explosivo y altamente emocional, más cercano a una lógica de breaking news que a la de entretenimiento tradicional.

Infografía elaborada por SmartPR

El halftime show como detonante narrativo

El espectáculo de medio tiempo, liderado por Bad Bunny, fue el principal catalizador del ruido digital. El artista concentró más de 590.000 menciones, superando incluso a jugadores y equipos protagonistas del partido.

Sin embargo, el foco no estuvo únicamente en lo musical. La conversación giró rápidamente hacia temas de identidad cultural, representación latina y, en paralelo, hacia lecturas políticas que intensificaron la polarización.

“El halftime dejó de ser un intermedio artístico. Hoy es un statement cultural que activa adhesiones, rechazos y debates ideológicos. Las marcas y organizaciones que no entiendan esto están subestimando el riesgo reputacional”, señala Motta.

Sentimiento dividido: una audiencia en tensión

El análisis de sentimiento refleja un escenario fragmentado. Aunque la conversación fue mayoritariamente neutral, el volumen de menciones negativas superó el millón, un nivel inusualmente alto para un evento de entretenimiento.

Los picos de negatividad estuvieron asociados a:

  • debates políticos colaterales,

  • controversias sociales,

  • circulación de desinformación y contenido polarizante.

Este comportamiento confirma que el Super Bowl funcionó como un catalizador emocional, donde muchos usuarios aprovecharon el evento para expresar inconformidades que van más allá del deporte.

Latinoamérica: una audiencia clave, no secundaria

Otro hallazgo relevante fue el peso de Latinoamérica en la conversación digital. México, Brasil, Colombia y Argentina figuraron entre los principales países fuera de Estados Unidos, consolidando a la región como audiencia core, no periférica.

“Hablar del Super Bowl como un evento exclusivamente estadounidense es un error estratégico. Latinoamérica no solo consume, sino que opina, resignifica y amplifica la conversación”, afirma Motta.

¿Qué implica esto para líderes y marcas?

El Super Bowl LX deja una lección clara para empresas, líderes y marcas: ignorar la conversación ya no es una opción. En un entorno donde el entretenimiento se cruza con política, cultura y emociones, la escucha activa se convierte en una capacidad crítica de gestión.

“No se trata de opinar sobre todo, sino de entender el contexto en el que ocurre la conversación. Si una organización no escucha, no anticipa y no interpreta, queda fuera del juego”, concluye Fabián Motta.

En un mundo hiperconectado, donde cada evento masivo es también un fenómeno social, la capacidad de leer la conversación es hoy una ventaja competitiva. Y, como demuestra el Super Bowl LX, quien no la entienda, corre el riesgo de desaparecer del radar.

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