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Vehículos eléctricos cambian el riesgo del seguro automotor

El crecimiento de los vehículos eléctricos plantea nuevos retos para el seguro automotor, con mayores costos de reparación y cambios en el riesgo.
Jueves, Marzo 12, 2026

La transición hacia la movilidad eléctrica está transformando silenciosamente uno de los sectores más tradicionales del sistema financiero: el asegurador. El crecimiento acelerado de los vehículos eléctricos (VE) está obligando a las aseguradoras a replantear cómo se calculan los riesgos, los costos de reparación y la gestión de siniestros.

De acuerdo con el reporte “Seguro de automóviles para vehículos eléctricos” de Swiss Re, las ventas globales de vehículos eléctricos superaron los 17 millones de unidades en 2024, lo que representa más del 20% del total de automóviles vendidos en el mundo. Las proyecciones indican que esta participación podría superar el 40% en 2030, lo que consolidaría la electrificación como una tendencia estructural en la industria automotriz.

China lidera este cambio: casi la mitad de los autos vendidos en 2024 fueron eléctricos, y uno de cada diez vehículos en circulación ya pertenece a esta categoría. En Europa, pese a la reducción de algunos incentivos gubernamentales, los eléctricos mantienen cerca del 20% del mercado automotor.

Más eléctricos, nuevo perfil de riesgo

Para el sector asegurador, esta expansión plantea una pregunta clave: ¿cómo cambia el riesgo del seguro automotor con la electrificación del parque vehicular?

La penetración de vehículos eléctricos varía significativamente según país, segmento y uso. En mercados donde existe una alta participación de flotas comerciales —como taxis, transporte urbano o alquiler de vehículos—, el crecimiento de los VE puede impactar de forma directa la rentabilidad técnica de las carteras de seguros.

Los datos disponibles ya muestran diferencias relevantes frente a los vehículos de combustión interna.

En Alemania, por ejemplo, reparar un vehículo eléctrico puede ser entre 30% y 35% más costoso, aunque estos generan cerca de 20% menos daños bajo coberturas todo riesgo.

En el Reino Unido, los siniestros que involucran eléctricos resultan aproximadamente 25% más costosos y los tiempos de reparación se extienden en promedio un 14%.

Baterías, reparación y nuevos desafíos técnicos

Uno de los factores más determinantes en este nuevo escenario es la batería de propulsión.

El costo de la batería puede representar entre el 20% y el 50% del valor total del vehículo, lo que convierte cualquier daño estructural en un factor crítico para la reparación o incluso para la declaración de pérdida total.

Además, la ubicación de la batería en el chasis del vehículo la expone a impactos en colisiones, y en muchos casos su reparación parcial no es viable desde el punto de vista técnico o económico.

A esto se suman retos operativos adicionales. Aunque los incendios en vehículos eléctricos son menos frecuentes si se comparan por distancia recorrida, su control puede requerir más tiempo y recursos, especialmente cuando ocurren durante procesos de carga en espacios cerrados.

Un sector que deberá adaptarse

Por ahora, los vehículos eléctricos todavía representan una proporción limitada dentro de muchas carteras de seguro automotor. Sin embargo, las tendencias iniciales ya sugieren un perfil de riesgo distinto que obligará a las aseguradoras a ajustar sus modelos de suscripción, tarificación y gestión de siniestros.

En un mercado que seguirá creciendo durante la próxima década, la capacidad de recopilar datos, desarrollar nuevas capacidades técnicas y entender el comportamiento real de estos vehículos será determinante para acompañar la transición hacia una movilidad más sostenible sin afectar la rentabilidad del sector asegurador.