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Bogotá fortalece sus políticas de inclusión con apoyo de Francia

Bogotá fortaleció cuidado, reciclaje e inclusión LGBTI mediante una alianza técnica y financiera con Francia hoy.
Jueves, Mayo 28, 2026

Las ciudades no solo se transforman con grandes obras de infraestructura. También lo hacen cuando fortalecen su capacidad para tomar mejores decisiones. Bajo esa premisa, la Alcaldía Mayor de Bogotá y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) presentaron los resultados de una alianza que ha permitido robustecer políticas públicas relacionadas con cuidado, economía circular e inclusión social.

La cooperación combinó financiamiento y asistencia técnica para desarrollar herramientas, metodologías y capacidades institucionales que hoy permanecen instaladas en diferentes entidades del Distrito.

El proceso se desarrolló a través de un crédito de política pública por $645.000 millones y un componente de asistencia técnica cercano a $1.720 millones, orientados a fortalecer la sostenibilidad financiera y la gestión pública de la ciudad.

Los datos se convierten en herramienta para ampliar el Sistema de Cuidado

Uno de los principales resultados de la alianza se concentra en el fortalecimiento del Sistema Distrital de Cuidado.

A través del trabajo conjunto entre la AFD y la Secretaría Distrital de la Mujer, se optimizó la plataforma InfoCuidado, permitiendo mejorar el monitoreo de información en tiempo real y fortalecer la toma de decisiones basada en datos.

Gracias a estas capacidades, Bogotá consolidó 27 Manzanas del Cuidado funcionales y superó los 1,3 millones de atenciones, convirtiéndose en una de las iniciativas urbanas de cuidado más relevantes de América Latina.

Laura Tami, secretaria Distrital de la Mujer, destacó el impacto de la cooperación sobre las capacidades institucionales de la ciudad.

“En Bogotá estamos demostrando que las políticas de cuidado pueden transformarse cuando se fortalecen con datos, innovación y alianzas internacionales”, afirmó.

La economía circular fortalece a más de 26.000 recicladores

La segunda línea estratégica se enfocó en economía circular con perspectiva de género.

Como resultado del trabajo conjunto con la Agencia Francesa de Desarrollo, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) estructuró una nueva metodología para la gestión de residuos y el fortalecimiento del ecosistema de reciclaje.

El modelo beneficia actualmente a más de 26.000 recicladores, de los cuales el 42,6% son mujeres cabeza de hogar.

Los resultados incluyen además:

  • 96 organizaciones de recicladores fortalecidas, de las cuales el 54% son lideradas por mujeres.
  • 1.320 operadoras capacitadas técnicamente en procesos de aprovechamiento de residuos.

La iniciativa busca mejorar condiciones laborales, productividad y sostenibilidad dentro del modelo de aprovechamiento de residuos de la ciudad.

Bogotá avanza en herramientas para la inclusión LGBTI

La tercera línea de trabajo estuvo orientada a fortalecer las capacidades institucionales relacionadas con la garantía de derechos para la población LGBTI.

Desde la Secretaría Distrital de Planeación se desarrollaron herramientas y estudios orientados a reducir barreras y fortalecer la atención diferencial.

Entre los avances destacan:

  • Convocatorias para la estrategia de cambio cultural “En Bogotá Se Puede Ser”.
  • Un protocolo de representación jurídica especializada para víctimas de discriminación y violencia por prejuicio.
  • Un estudio técnico sobre la Clínica de Género del Hospital de Chapinero, referente nacional en atención a personas trans y no binarias.

Estos instrumentos buscan fortalecer la evidencia disponible para mejorar el acceso a servicios y diseñar respuestas públicas más inclusivas.

La cooperación internacional evoluciona hacia transferencia de capacidades

Para la Agencia Francesa de Desarrollo, uno de los principales logros del proceso fue la instalación de capacidades permanentes dentro de las instituciones distritales.

Simón Mesa, encargado de proyectos del polo urbano de la AFD, aseguró que el objetivo de la cooperación fue fortalecer herramientas que permanezcan en el tiempo y permitan mejorar la calidad de las decisiones públicas.

El caso evidencia una evolución en los modelos de cooperación internacional, donde el foco ya no está únicamente en financiar proyectos, sino en transferir conocimiento, metodologías y capacidades institucionales que permitan a las ciudades responder de manera más efectiva a desafíos sociales complejos.

Los resultados presentados muestran cómo el uso de datos, la innovación pública y la cooperación internacional están comenzando a desempeñar un papel cada vez más relevante en la construcción de ciudades más inclusivas, resilientes y sostenibles.