Colombia necesita $126 billones para cerrar brecha en agua y saneamiento
Colombia requiere $126 billones para cerrar la brecha en agua y saneamiento, en un contexto de baja ejecución, señales regulatorias débiles y rezago estructural.
Jueves, Febrero 5, 2026
Colombia enfrenta un rezago estructural en agua potable y saneamiento básico que compromete el desarrollo social, la salud pública y el cumplimiento del ODS 6. De acuerdo con estimaciones del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, el país requiere $126 billones en inversión para cerrar esta brecha, una cifra que evidencia la magnitud del desafío que enfrenta el sector.
El llamado fue realizado por la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones en el marco del 6.º Seminario de Acueducto y Alcantarillado, realizado en Barranquilla, donde se alertó sobre la desconexión entre las necesidades del país y las señales actuales de política pública, regulación y ejecución.
Brecha en agua y saneamiento en Colombia: cifras críticas
El país apenas alcanza un 50,7 % de avance en el ODS 6, lejos de las metas de cobertura universal y saneamiento básico. Solo en materia de tratamiento de aguas residuales, 58 municipios priorizados por su impacto sobre los recursos hídricos demandan inversiones cercanas a $28 billones al 2050.
A este panorama se suma un problema estructural de ejecución. La inversión del Ministerio de Vivienda en proyectos de agua ha sido, en promedio, de apenas 7,2 % de los recursos asignados en los últimos tres años, lo que ha retrasado iniciativas estratégicas en distintas regiones del país.
Regulación y tarifas: señales que frenan la inversión
Uno de los principales puntos de preocupación del gremio está relacionado con el entorno regulatorio y tarifario. Andesco advirtió que las señales actuales están limitando la inversión y retrasando proyectos estratégicos, especialmente en un sector intensivo en capital y de retornos de largo plazo.
En particular, el proyecto de nuevo marco tarifario para acueducto y alcantarillado —aplicable a 163 grandes prestadores que atienden cerca del 84 % del mercado nacional— reduce la tasa de remuneración del capital desde rangos entre 12,28 % y 12,76 % a niveles cercanos al 9,5 % – 10,5 %, equiparando el riesgo del sector al de instrumentos financieros de bajo riesgo.
Camilo Sánchez Ortega, presidente de Andesco, advirtió que “los marcos tarifarios del sector no pueden definirse desde la ideología ni el populismo”, ya que decisiones de este tipo comprometen la suficiencia financiera de las empresas y alejan al país del cumplimiento del ODS 6.
Ejecución: el principal cuello de botella
Además de la regulación, la baja ejecución de proyectos estratégicos se ha convertido en el principal cuello de botella del sector. Iniciativas prioritarias en territorios como Buenaventura, La Guajira y Mocoa, así como proyectos de saneamiento de aguas residuales municipales, presentan avances limitados o incluso nulos.
Según el gremio, el desafío no radica en la capacidad técnica u operativa, sino en la falta de prioridad país para el agua como infraestructura estratégica.
Una nueva Agenda Nacional del Agua
Frente a este escenario, Andesco propuso la construcción de una nueva Agenda Nacional del Agua, con una visión de largo plazo de 20 a 30 años, que reconozca el agua como un eje central del desarrollo económico, la salud pública, la adaptación al cambio climático y la equidad territorial.
Esta agenda, señala el gremio, debe articular inversión pública y privada, garantizar seguridad jurídica, establecer señales regulatorias estables, fortalecer la regionalización, mejorar la eficiencia en la ejecución y asegurar la sostenibilidad del servicio, especialmente en zonas rurales y dispersas.
“El agua no puede seguir tratándose como un gasto sectorial más. Es infraestructura económica, es salud pública y es equidad territorial”, concluyó Camilo Sánchez Ortega, presidente de Andesco.