Negocios

El nuevo riesgo empresarial de la IA está dentro de las compañías

SONDA advierte que las empresas enfrentan riesgos por usar IA sin políticas internas sobre privacidad, datos sensibles y validación de resultados.
Miércoles, Junio 24, 2026

El uso de inteligencia artificial en las empresas dejó de ser una discusión sobre adopción tecnológica para convertirse en un problema de gobierno interno. Según SONDA, el 92% de las personas en Colombia ya utiliza IA en alguna tarea de su trabajo, pero muchas organizaciones todavía no tienen políticas claras sobre privacidad, seguridad, manejo de datos o validación de resultados.

La alerta apunta a una práctica cada vez más frecuente: empleados que usan herramientas gratuitas de inteligencia artificial para cargar documentos internos, contratos, bases de datos, presentaciones, informes o información estratégica sin saber qué ocurre con esos datos después de ser procesados.

El riesgo para las compañías no está únicamente en que la IA entregue respuestas imprecisas. Está en perder control sobre información corporativa sensible, abrir espacios de filtración, exponer datos a plataformas externas o tomar decisiones operativas con resultados no verificados.

Comprar IA no es tener una estrategia

Uno de los errores más comunes, según SONDA, es tratar la inteligencia artificial como una simple compra tecnológica. Muchas empresas adquieren plataformas o permiten su uso sin definir previamente para qué procesos se utilizarán, qué información puede compartirse, quién valida los resultados y qué áreas deben supervisar su implementación.

“Muchas empresas todavía creen que implementar IA se reduce a adquirir una plataforma. El problema es que no construyen políticas internas ni definen qué información se puede compartir y cuál no”, señaló Richard Ramírez, Gerente de Informática Interna en SONDA.

La diferencia es crítica. Una herramienta de IA puede automatizar tareas repetitivas, mejorar tiempos de respuesta o apoyar análisis operativos, pero no reemplaza la responsabilidad humana en decisiones sensibles. En áreas como finanzas, talento humano, legal, comercial o tecnología, una mala instrucción, un dato cargado sin autorización o una respuesta aceptada sin revisión puede convertirse en un riesgo de negocio.

Información sensible en plataformas gratuitas

El uso de versiones gratuitas de herramientas de IA introduce un punto especialmente delicado. En muchos casos, las organizaciones no conocen las condiciones de procesamiento, almacenamiento o posible uso de los datos que sus empleados cargan en plataformas abiertas.

Esto puede incluir información de clientes, contratos, estrategias comerciales, reportes financieros, bases de datos internas o documentos confidenciales. El problema no siempre nace de una intención maliciosa, sino de la falta de lineamientos: equipos que buscan productividad, pero no tienen claridad sobre los límites.

La amenaza central es la pérdida de control. SONDA advierte sobre posibles filtraciones, uso indebido de datos para entrenamiento de modelos, exposición pública de contenido sensible o escenarios de suplantación vinculados a información corporativa.

La brecha también es cultural

El desafío no es solo tecnológico. Muchas organizaciones todavía enfrentan resistencia al cambio, desconocimiento sobre las capacidades reales de la IA y falta de formación para sus equipos.

Esa combinación puede generar dos extremos igual de problemáticos: empresas que bloquean completamente el uso de IA por temor al riesgo, o compañías que la habilitan sin controles porque la perciben como una herramienta inevitable de productividad. En ambos casos, la ausencia de estrategia reduce el valor real de la tecnología.

En sectores industriales y manufactureros, por ejemplo, la IA ya puede apoyar optimización de maquinaria, prevención de fallas operativas y automatización de procesos de producción. Pero el potencial solo se materializa cuando la tecnología se conecta con necesidades concretas del negocio, datos confiables y supervisión humana.

Gobernanza de IA, la discusión que viene

El punto crítico para las empresas será construir reglas internas. Esto implica definir políticas escritas sobre privacidad, autenticidad de contenidos, clasificación de información, uso de herramientas autorizadas, validación de resultados y responsabilidades por área.

La gobernanza de IA también exige capacitación. No basta con permitir el acceso a plataformas; los equipos necesitan saber qué pueden hacer, qué no deben cargar, cuándo deben escalar una decisión y cómo verificar la calidad de una respuesta generada por IA.

“El verdadero desafío es evitar que las empresas pierdan el control de su información o tomen malas decisiones por implementar estas herramientas sin una estrategia clara”, concluyó Richard Ramírez, Gerente de Informática Interna en SONDA.

El avance de la IA en las empresas colombianas ya no se medirá solo por cuántas herramientas se adopten, sino por la capacidad de usarlas sin comprometer datos, reputación o decisiones críticas. La productividad puede ser el incentivo, pero la gobernanza será la condición para que la inteligencia artificial no se convierta en una nueva fuente de riesgo corporativo.

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