Negocios
Empresas ajustan su estrategia para retener talento joven y senior
Buk advierte que retener talento en equipos multigeneracionales exige desarrollo, flexibilidad y mentoría para reducir la rotación hoy ya.
Lunes, Abril 20, 2026
La retención de talento se está convirtiendo en una presión estructural para las empresas colombianas, en un mercado donde la rotación laboral promedio ya llega a 21,5 % anual, según ACRIP, y donde conviven hasta cinco generaciones con expectativas, motivaciones y formas de trabajo distintas.
Ese fue el punto de partida del análisis presentado por Buk, software de recursos humanos, que advierte que las compañías ya no pueden enfrentar la fuga de talento con políticas uniformes. La tesis del documento es clara: para reducir la rotación, las organizaciones deben dejar de tratar a sus equipos como un bloque homogéneo y empezar a gestionar prioridades distintas según la etapa de vida laboral.
La alerta no es menor. Un estudio reciente de Randstad encontró que 1 de cada 3 trabajadores de la Generación Z planea cambiar de empleo en el próximo año, empujado por la búsqueda de aprendizaje, crecimiento y rutas más visibles de desarrollo. Al mismo tiempo, SHRM advierte que reemplazar a un empleado puede costarle a una compañía entre 50 % y 200 % de su salario anual, dependiendo del nivel del cargo.
La rotación ya no es solo un problema de cultura
La salida constante de colaboradores responde a una combinación de factores: falta de oportunidades de crecimiento, búsqueda de mayor flexibilidad y desgaste frente a culturas corporativas transaccionales.
Lo relevante aquí no es solo la cifra de rotación, sino lo que revela sobre el mercado laboral actual: las personas siguen llegando a las empresas, pero muchas no encuentran razones suficientes para quedarse. En ese escenario, la retención deja de ser un asunto táctico de recursos humanos y se convierte en una variable de competitividad.
Buk plantea que el mayor desafío está en comprender las diferencias entre Generación Z, millennials y talento senior, tres grupos que hoy concentran buena parte de la conversación organizacional.
Centennials: velocidad, aprendizaje y feedback constante
Para la Generación Z, el documento señala que el estancamiento pesa más que la permanencia. Son perfiles que valoran el upskilling, quieren percibir con rapidez el impacto de su trabajo y entienden la lealtad laboral de una manera distinta a generaciones anteriores.
La recomendación de Buk es reforzar una cultura de retroalimentación continua, visibilizar las rutas de carrera desde el onboarding y transformar al líder en un mentor accesible, más que en una figura centrada únicamente en control.
Ese enfoque coincide con hallazgos globales de Randstad, que muestran que Gen Z no cambia de trabajo solo por salario, sino por la percepción de que no hay trayectorias claras de crecimiento dentro de la organización.
Millennials: autonomía, propósito y equilibrio real
En el caso de los millennials, Buk identifica una demanda más fuerte por autonomía, propósito corporativo y equilibrio entre vida personal y trabajo. Para este grupo, la compañía propone fortalecer beneficios flexibles, salario emocional y modelos orientados al cumplimiento de objetivos más que al control rígido del horario.
El punto de fondo es empresarial: cuando una organización no ofrece herramientas ágiles, flexibilidad real y una cultura coherente con lo que promete, no solo arriesga deserción; también debilita su capacidad para sostener equipos de mando medio y liderazgo emergente.
Talento senior: experiencia, estabilidad y transferencia de conocimiento
Para el talento senior, el documento subraya atributos que muchas empresas dicen valorar, pero no siempre incorporan bien en su diseño organizacional: madurez emocional, visión estratégica y alto compromiso. Su prioridad, según Buk, está en la calidad de vida y en que su experiencia siga teniendo peso real dentro de la organización.
La propuesta aquí es implementar programas de mentoría bidireccional, donde los perfiles senior aporten criterio en gestión de crisis y visión de negocio, mientras los más jóvenes acompañan procesos de adopción tecnológica e inteligencia artificial.
Ese cruce es probablemente una de las ideas más valiosas del documento, porque traslada la discusión desde el sesgo generacional hacia la complementariedad productiva.
Lo que está en juego para las compañías
Buk concluye que la diversidad etaria exige más que políticas genéricas. La empresa plantea que las organizaciones necesitan medir el clima laboral por rangos de edad, administrar beneficios flexibles y transparentar planes de desempeño, apoyadas en tecnología que permita leer mejor las expectativas de cada grupo.
El uso de estas herramientas puede convertir el riesgo de rotación en una oportunidad para construir lugares de trabajo más inclusivos, competitivos y sostenibles.
La retención no se resuelve con discursos de cultura, sino con decisiones concretas de gestión.