Innovación
Meta presenta Muse, un agente de IA que puede comprar, reservar y trabajar por el usuario
Meta presentó Muse, un agente de IA personal capaz de ejecutar tareas, usar aplicaciones, reservar viajes, comprar y seguir trabajando aunque el usuario cierre la app.
Lunes, Septiembre 14, 2026
Meta dio un nuevo paso en la carrera por los agentes de inteligencia artificial con el lanzamiento de Muse, un sistema diseñado no solo para responder preguntas, sino para ejecutar tareas en nombre de las personas.
La propuesta cambia la lógica del chatbot tradicional. Muse puede abrir un navegador, completar formularios, utilizar aplicaciones conectadas, organizar proyectos, reservar viajes, enviar correos electrónicos y realizar compras, siempre bajo los niveles de acceso definidos por el usuario.
Además, puede seguir trabajando cuando la aplicación está cerrada y regresar cuando necesita una aprobación o cuando existe algún cambio relevante en la tarea.
Por ahora, Muse comienza a desplegarse en Estados Unidos para iOS, Android y la web, y Meta anticipó que posteriormente llegará también a sus gafas con inteligencia artificial.
Meta Muse quiere pasar de responder preguntas a ejecutar el trabajo
La diferencia central está en la capacidad de actuar. Mientras los asistentes generativos popularizaron una experiencia basada principalmente en preguntas y respuestas, Muse fue diseñado alrededor de objetivos. Una persona puede indicarle qué quiere conseguir y el sistema puede ayudar a estructurar un plan y avanzar sobre las tareas necesarias.
Meta plantea ejemplos como vender un automóvil, reducir una factura, organizar un viaje o ajustar un plan de entrenamiento a medida que cambian otras actividades del usuario.
Detrás de esa experiencia está Muse Spark, descrito por Meta como su modelo más capaz hasta ahora para ejecutar trabajo agéntico en escenarios reales.
El sistema también puede comunicarse directamente mediante WhatsApp, además de su propia aplicación, buscando reducir la curva de aprendizaje: la interacción se parece más a escribirle a otra persona que a utilizar una herramienta empresarial compleja.
Puede seguir trabajando después de cerrar la aplicación
Una de las características más relevantes de Muse es su capacidad de mantener procesos activos durante periodos prolongados.
Si una tarea requiere varias etapas, el agente puede continuar trabajando mientras el usuario hace otras cosas. Solo interrumpe cuando necesita una decisión, una aprobación o encuentra una circunstancia que modifica el plan.
Por ejemplo, antes de enviar un correo electrónico o concretar una compra puede solicitar autorización.
Esta lógica empieza a acercar los agentes de IA a una categoría diferente de software: ya no solamente ayudan a pensar o producir contenido, sino que coordinan acciones entre servicios digitales y mantienen procesos abiertos hasta completarlos.
Muse tendrá su propia computadora en la nube
La arquitectura elegida por Meta es uno de los elementos más importantes del lanzamiento. Cada Muse funciona sobre una Muse Secure VM, una máquina virtual dedicada en la nube en la que viven tanto el agente como los datos necesarios para realizar las tareas autorizadas.
En términos prácticos, Muse cuenta con su propio entorno informático y navegador para interactuar con internet y con los servicios que cada persona decida conectar.
Meta asegura que estas máquinas están aisladas entre sí, de manera que el agente de un usuario no pueda acceder al entorno de otro.
La compañía incorpora además un segundo sistema independiente denominado Sentinel, encargado de supervisar las acciones que Muse intenta realizar antes de que salgan a internet.
La apuesta refleja uno de los mayores desafíos de los agentes autónomos: cuanto mayor sea su capacidad para actuar, más importante resulta establecer barreras entre la instrucción del usuario, las decisiones del modelo y la ejecución final.
Muse podrá comprar, pero no verá los datos de la tarjeta
Meta también integró pagos directamente dentro del agente. Muse podrá completar compras utilizando Link, de Stripe, y posteriormente incorporará Shop Pay. Para estas operaciones, la billetera para agentes de Link genera una tarjeta de un solo uso, con el objetivo de mantener ocultos los datos reales del medio de pago.
Según Meta, Muse tampoco tiene acceso visible a las contraseñas almacenadas.
Las credenciales utilizadas para ingresar a servicios conectados permanecen en almacenamiento seguro y pueden ser utilizadas por el agente sin que este conozca directamente la contraseña.
La compañía anticipó además compatibilidad con 1Password, lo que permitiría utilizar credenciales que el usuario ya administra en ese servicio.
El usuario podrá decidir hasta dónde llega el agente
El nivel de autonomía no será igual para todas las aplicaciones. Si una persona conecta su correo electrónico, por ejemplo, podrá decidir si Muse únicamente tiene permiso para leer mensajes o si también puede enviarlos.
Meta asegura que el usuario podrá modificar estos accesos o desconectar servicios cuando lo considere necesario.
El sistema también mantendrá un registro de auditoría que permitirá revisar qué acciones realizó Muse y cuáles planea ejecutar.
Las operaciones consideradas sensibles requerirán autorización previa.
Ese modelo de permisos será una pieza fundamental para que agentes de este tipo puedan ganar confianza. La capacidad de llenar formularios, enviar información o comprar en internet también significa que un error puede tener consecuencias mucho más concretas que una respuesta incorrecta dentro de un chat.
Muse recordará información y podrá anticiparse a lo que necesita el usuario
El sistema incorpora memoria sobre las preferencias y situaciones que cada persona considere importantes.
Meta utiliza como ejemplo un reel de una receta guardado en Instagram. Muse podría convertirlo posteriormente en una lista de compras, proponer un menú y recordar restricciones alimentarias de determinados invitados antes de organizar una cena.
La ambición es pasar de una IA que espera constantemente nuevas instrucciones hacia otra capaz de utilizar el contexto acumulado para realizar sugerencias.
El usuario podrá pedirle que olvide información específica.
Meta asegura también que las conversaciones y los datos almacenados dentro de la máquina virtual de Muse no serán compartidos con sus sistemas publicitarios y que las personas podrán optar por no utilizar sus interacciones para entrenar los modelos de IA de la compañía.
Meta prepara una versión que ni siquiera la compañía podría leer
La siguiente etapa de la arquitectura será Muse Confidential VM. Meta anticipó que llegará más adelante en 2026 y utilizará cifrado sobre toda la máquina virtual, incluidos los datos y conversaciones del usuario.
Según la compañía, la clave estará exclusivamente bajo control de la persona, de manera que ni siquiera Meta pueda acceder al contenido almacenado en ese entorno.
La medida muestra hasta qué punto privacidad y seguridad se están convirtiendo en variables competitivas dentro del mercado de agentes.
Un chatbot puede conocer una conversación. Un agente capaz de ejecutar tareas puede llegar a tener acceso a correo electrónico, cuentas, documentos, calendarios, compras y otros servicios que concentran buena parte de la vida digital de una persona.
El siguiente campo de batalla de la IA será quién hace realmente el trabajo
Muse será gratuito para la mayoría de funciones, mientras Meta ofrecerá planes de suscripción para usuarios que requieran mayor capacidad.
Pero el lanzamiento tiene una lectura que supera el producto. La primera gran etapa de la inteligencia artificial generativa estuvo dominada por sistemas capaces de escribir, resumir, programar, analizar y responder preguntas. La siguiente se está trasladando hacia agentes capaces de utilizar software, navegar por internet y ejecutar acciones.
Meta quiere entrar en esa carrera utilizando una ventaja adicional: su presencia en plataformas que ya forman parte de la vida cotidiana de miles de millones de personas, especialmente WhatsApp e Instagram.
La prueba para Muse estará precisamente allí. No bastará con demostrar que puede responder bien. Tendrá que comprobar que puede actuar de manera suficientemente confiable como para que las personas le entreguen permisos sobre aplicaciones, cuentas, compras y decisiones reales.