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Influencers regresan a la oficina: ¿se agotó vivir de las redes?
La inestabilidad financiera y la dependencia de los algoritmos están llevando a creadores latinoamericanos a buscar empleo formal y modelos híbridos.
Miércoles, Enero 7, 2026
Vivir exclusivamente de las redes sociales fue, durante años, uno de los grandes anhelos profesionales de las nuevas generaciones. Sin embargo, en 2026 ese ideal empieza a mostrar señales claras de desgaste. Una nueva ola de creadores de contenido en América Latina, incluido Colombia, está optando por regresar a empleos formales tras experimentar la volatilidad económica y emocional de depender únicamente de plataformas digitales.
El fenómeno no implica el declive del marketing de influencers. De hecho, este mercado en América Latina se proyecta en USD 31.000 millones para 2027, según cifras citadas en el análisis. No obstante, la masificación de creadores, la fragmentación de audiencias y la presión constante por mantenerse relevantes han cambiado las reglas del juego.
Ingresos variables y alta dependencia del algoritmo
En Colombia, los nano y microinfluencers conforman la mayoría del ecosistema en plataformas como Instagram y TikTok. Sus ingresos suelen oscilar entre USD 50 y USD 500 por publicación, un rango que, aunque atractivo en ciertos momentos, carece de estabilidad y regularidad.
El principal desafío está en la dependencia de los algoritmos, que pueden reducir el alcance y la visibilidad de un perfil de un día para otro. Esto provoca meses con ingresos relativamente altos seguidos de periodos con pagos mínimos o inexistentes, dificultando la planificación financiera de largo plazo.
Del burnout digital al retorno a la formalidad
El análisis revela que muchos creadores jóvenes encontraron en las redes una salida al agotamiento laboral tradicional. Sin embargo, con el tiempo, la presión por producir contenido constante, competir por atención y monetizar cada interacción ha generado un nuevo tipo de desgaste.
Brasil aparece como uno de los países donde esta tendencia es más visible: creadores que abandonan la dedicación exclusiva a las plataformas digitales en busca de ingresos estables, beneficios laborales y mayor previsibilidad.
“Hay una gran ilusión alrededor de vivir de las redes, pero depender 100% de views y algoritmos crea una inseguridad financiera que no es sostenible para la mayoría”, explica EAE Business School, a través de su análisis académico.
La brecha entre aspiración y sostenibilidad
Aunque la exposición digital puede ser valiosa, convertirla en ingresos estructurados sigue siendo el gran reto. Especialistas señalan que el entusiasmo inicial suele ocultar desafíos como el agotamiento creativo, la necesidad de mantener altos niveles de producción y la ausencia de equipos de apoyo.
“Vivir solo de internet puede ser muy incierto si no se logra consolidar una base de múltiples ingresos”, señala Alexia De la Morena, directora del Máster en Marketing y Gestión Comercial de EAE Business School. Entre las alternativas menciona consultorías, productos propios, cursos, colaboraciones estables con marcas o la combinación con empleo formal.
Hacia modelos profesionales híbridos
Más allá de lo económico, el retorno a la oficina también responde a factores humanos: acceso a salud, vacaciones pagadas y un salario fijo siguen siendo elementos valorados por muchos creadores.
Para los expertos, esta transición no representa un fracaso del ecosistema digital, sino una madurez del modelo. Las redes sociales dejan de ser el único sustento y pasan a integrarse en estrategias profesionales diversificadas.
“El éxito se mide por la capacidad de construir un proyecto sostenible que combine visibilidad con resiliencia financiera”, concluye Alexia. En 2026, el sueño de vivir de las redes no desaparece, pero sí se redefine: menos promesa inmediata y más estrategia a largo plazo.