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La inversión en IA ya no basta: las empresas ahora deben demostrar resultados

La inversión en IA crece, pero pocas empresas logran traducirla en mayores ingresos, productividad o reducción de costos sostenibles hoy.
Martes, Julio 14, 2026

Las empresas están invirtiendo más que nunca en inteligencia artificial, pero los resultados financieros aún no acompañan ese crecimiento. Mientras el gasto mundial en tecnologías de la información alcanzó US$5,61 billones en 2025, según Gartner, diversos estudios coinciden en que solo una parte de las organizaciones ha logrado convertir esa inversión en productividad, ahorro o crecimiento medible.

El AI Index Report 2025, de Stanford HAI, señala que el 78 % de las organizaciones ya utiliza inteligencia artificial, frente al 55 % registrado un año antes. Sin embargo, el Global CEO Survey 2026 de PwC revela que solo el 12 % de los CEO afirma haber logrado simultáneamente crecimiento de ingresos y reducción de costos gracias a la IA, mientras que el 56 % asegura no observar todavía beneficios financieros significativos.

El panorama es similar en otros estudios. El IBM CEO Study 2025 indica que apenas una de cada cuatro iniciativas de inteligencia artificial ha generado el retorno esperado, y solo el 16 % ha logrado escalar en toda la organización.

"La conversación dejó de ser tecnológica y pasó a ser financiera. Hoy los CEO y CFO quieren saber cómo la inteligencia artificial mejora la productividad, reduce costos o genera nuevos ingresos. Esa es la discusión que marcará las inversiones de los próximos años", afirmó César Tejada, Country Manager de Noventiq Colombia.

La evidencia apunta a que el principal desafío no está en adoptar la tecnología, sino en integrarla a la estrategia del negocio. Según McKinsey, solo el 17 % de las organizaciones atribuye al menos el 5 % de su utilidad operativa al uso de inteligencia artificial generativa. En contraste, Deloitte reporta que las empresas que sí han incorporado estas herramientas en sus procesos registran mejoras en productividad (66 %), reducción de costos (40 %) e incremento de ingresos (20 %).

Para Noventiq, la diferencia radica en la forma en que las organizaciones implementan estas soluciones. "La inteligencia artificial empieza a generar valor cuando se integra a los procesos, utiliza datos confiables y responde a objetivos claros del negocio. Comprar tecnología no garantiza resultados; transformarla en eficiencia sí", señaló Tejada.

En América Latina, el desafío también tiene implicaciones para el mercado laboral. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Mundial estima que entre el 26 % y el 38 % de los empleos de la región estará expuesto a la inteligencia artificial generativa, aunque solo entre el 2 % y el 5 % enfrentaría un alto riesgo de automatización total. El mayor impacto esperado está en el aumento de la productividad, más que en el reemplazo de trabajadores.

"En Colombia esta conversación ya inició. La ventaja local ya no será invertir más que los demás, sino utilizar la IA para convertir esa inversión en decisiones más inteligentes, procesos más eficientes, una mejor experiencia para los clientes y resultados medibles para el negocio", concluyó Tejada.

El aumento de la inversión tecnológica ya no será el principal indicador de competitividad. La capacidad de demostrar retornos medibles, integrar la inteligencia artificial a los procesos críticos y traducirla en resultados financieros será el factor que diferencie a las organizaciones en la siguiente etapa de transformación empresarial.