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La papa sostiene más de 266.000 empleos y sigue siendo clave para la economía rural

La producción de papa aporta empleo, seguridad alimentaria y desarrollo rural para más de 350.000 familias en Colombia.
Lunes, Junio 1, 2026

La producción de papa en Colombia continúa siendo uno de los principales motores de la economía rural. Con una producción anual cercana a los 2,5 millones de toneladas, este cultivo sostiene el ingreso de más de 350.000 familias, genera más de 266.000 empleos y mantiene un papel estratégico en la seguridad alimentaria del país.

Su importancia va mucho más allá del consumo diario. La cadena productiva de la papa representa aproximadamente el 1,4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, convirtiéndose en una de las actividades agrícolas con mayor impacto social y económico en las regiones productoras.

Cuatro departamentos concentran el 90% de la producción

Actualmente, la papa se cultiva en nueve departamentos y más de 300 municipios colombianos. Sin embargo, la mayor parte de la producción se concentra en cuatro regiones.

Cundinamarca lidera con el 36% de la producción nacional, seguida por Boyacá con el 27%, Nariño con el 22% y Antioquia con el 5%. Estas zonas han desarrollado capacidades productivas que permiten abastecer tanto el consumo interno como las necesidades de la industria alimentaria.

La estructura productiva también evidencia la relevancia de la agricultura familiar. Según cifras del sector, el 75% de las unidades productivas corresponden a pequeños agricultores, responsables del 61% de la producción nacional.

La agroindustria impulsa la transformación del cultivo

El crecimiento de la industria de alimentos ha generado nuevas oportunidades para los productores colombianos. Empresas del sector han fortalecido esquemas de abastecimiento que buscan dar mayor estabilidad a los agricultores mediante acuerdos de largo plazo y mecanismos de acompañamiento técnico.

Uno de esos casos es McCain Andina, compañía que trabaja con productores principalmente en Cundinamarca, Boyacá y Nariño para abastecer líneas de productos derivados de la papa.

Lisardo Ñustes, director de Agricultura de McCain Andina, explicó que la compañía ha desarrollado modelos de suministro basados en la colaboración con productores locales.

"Cundinamarca y Boyacá aportan el 93%, y Nariño el 7%, de las papas que la empresa utiliza en productos conocidos bajo la marca McCain. La empresa ha desarrollado diversos modelos de suministro a través de esquemas colaborativos y mutuamente beneficiosos, en los que los agricultores colombianos trabajan en conjunto", afirmó.

Productividad, capacitación y acceso al mercado

La tecnificación se ha convertido en uno de los principales desafíos para aumentar la competitividad del sector. En esa línea, iniciativas como Campo Vivo han buscado fortalecer capacidades productivas y empresariales de pequeños agricultores.

El programa ha acompañado a más de 1.700 productores en 18 municipios de Cundinamarca, Boyacá y Meta, ofreciendo más de 30.000 horas de capacitación en prácticas agrícolas, gestión financiera, alfabetización digital y desarrollo comunitario.

Según los resultados reportados por la compañía, los agricultores participantes han logrado incrementar significativamente sus niveles de productividad y mejorar la rentabilidad de sus cultivos.

Un cultivo estratégico para el desarrollo rural

La relevancia económica de la papa también se refleja en su capacidad para generar empleo. De los más de 266.000 puestos de trabajo asociados a esta cadena productiva, cerca de 76.000 son empleos directos, una cifra que convierte al cultivo en uno de los principales generadores de ocupación en las zonas rurales.

Para Fredy Quevedo, director general de McCain Andina, el futuro del sector dependerá de la capacidad de integrar innovación, sostenibilidad y trabajo conjunto entre los diferentes actores de la cadena.

"La papa no solo es fundamental para la agricultura colombiana, sino también un motor crucial del desarrollo económico y la innovación en el sector agroindustrial del país", señaló.

Más que un cultivo, una apuesta por la competitividad agrícola

La evolución de la cadena de la papa refleja uno de los grandes desafíos del agro colombiano: aumentar productividad sin perder el protagonismo de los pequeños productores. La combinación de innovación, acceso a mercado, capacitación y sostenibilidad será determinante para que este cultivo mantenga su aporte al empleo, la seguridad alimentaria y el desarrollo económico de las regiones durante los próximos años.