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“Nuestras estibas mueven el mundo”: Central de Maderas
Central de Maderas acelera su apuesta por estibas remanufacturadas, reforestación y energía solar para una logística sostenible.
Sábado, Mayo 9, 2026
Central de Maderas está ampliando su modelo de remanufactura de estibas como respuesta a una demanda creciente de soluciones sostenibles en la industria logística y de empaques. Desde su planta en Mosquera, una de las siete que opera la compañía, Jimmy Bernal, líder de operaciones de Central de Maderas, explicó cómo la empresa recoge, repara y reincorpora estibas al ciclo productivo, reduciendo desperdicios y extendiendo su vida útil.
La compañía también avanza en procesos de reforestación, generación de empleo formal en zonas vulnerables y proyectos de energía solar para hacer más sostenibles sus operaciones.
¿Qué rol cumple Central de Maderas en la industria logística?
Central de Maderas es clave para nuestros clientes porque, como dice nuestra frase, “nuestras estibas mueven el mundo”. A través de nuestras estibas garantizamos que los productos puedan movilizarse a nivel nacional e internacional.
Estamos presentes en varias industrias y acompañamos toda la cadena, asegurando calidad y cumplimiento para nuestros clientes y para los clientes de ellos.
¿Cómo funciona el proceso de remanufactura de estibas?
Identificamos una necesidad en el mercado: qué hacer con las estibas que ya no eran funcionales dentro de las operaciones. Antes nos especializábamos en estibas nuevas, pero vimos que había una oportunidad en la reparación y remanufactura.
Lo que hacemos es recoger las estibas no aptas en las operaciones de los clientes, llevarlas a nuestras plantas, reparar las piezas dañadas, incorporar piezas nuevas y dejarlas listas para otro ciclo productivo.
Una estiba puede mantenerse entre cinco y seis años dentro de los ciclos productivos, lo que representa un beneficio económico y ambiental para los clientes.
¿Qué impacto tiene este modelo en economía circular?
Cuando una estiba llega al final de su vida útil, recuperamos piezas para reparar otras estibas o incluso fabricar nuevas. Eso genera un impacto ambiental importante porque evitamos cosechar más árboles dentro del ciclo productivo.
También le permite al cliente mostrar que trabaja con proveedores socialmente responsables y comprometidos con la sostenibilidad.
¿Cómo funciona la reforestación de la compañía?
Tenemos cerca de 500 hectáreas de bosques reforestados a nivel nacional. Parte de esa reforestación la hacemos directamente a través de una filial del grupo y otra parte la realizan nuestros proveedores.
En Antioquia, por ejemplo, trabajamos con la Reforestadora Integral de Antioquia. Cuando entramos a cosechar un lote, ellos hacen el proceso de limpieza y reforestación. No tocamos bosques nativos; toda la madera proviene de ciclos productivos reforestados.
¿Qué impacto social genera este modelo?
Llegamos a comunidades vulnerables donde el acceso a empleos formales y bien remunerados es limitado. En Yalí, por ejemplo, tenemos cerca de 70 personas operarias y somos una de las pocas empresas que ofrece empleo legal en el municipio.
Ese impacto social es muy importante para nosotros porque no solo hablamos de sostenibilidad ambiental, sino también de oportunidades laborales.
¿Cuáles son los principales retos de la compañía?
El reto más importante es ampliar nuestra capacidad productiva. La reparación y remanufactura de estibas está creciendo mucho y cada vez más clientes quieren hacer parte de este modelo.
En la planta de Mosquera tenemos cerca de 40 colaboradores, pero queremos llegar a 60 u 80, con diferentes turnos de trabajo, para responder a la demanda del mercado.
También tenemos otro proyecto importante: avanzar hacia operaciones 100 % sostenibles. Ya somos sostenibles en recuperación y manejo de madera, y ahora queremos incorporar energía solar en la planta mediante paneles solares.
Una logística que también se mide por sostenibilidad
Central de Maderas muestra cómo la sostenibilidad en logística no depende únicamente de grandes declaraciones corporativas, sino de decisiones operativas concretas: reparar, reutilizar, reforestar, formalizar empleo y transformar plantas productivas.
En una industria donde cada estiba sostiene parte del movimiento de mercancías del país, extender su vida útil también significa reducir presión ambiental y mejorar la eficiencia de la cadena logística.