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Salud mental en el trabajo: 72% teme afectar su carrera
El 72% de los trabajadores en Colombia teme que hablar de salud mental afecte su carrera, mientras 26% reconoce impactos directos en su productividad.
Lunes, Septiembre 7, 2026
El 72% de los trabajadores en Colombia teme que hablar de salud mental pueda limitar sus oportunidades profesionales, la proporción más alta de América Latina, según el Índice de Salud Mental de TELUS 2026, elaborado con Aon a partir de 10.000 empleados en 10 países de la región, incluidos 1.000 en Colombia.
El dato pone el foco en una tensión que ya es empresarial: mientras 26% de los empleados colombianos afirma que su salud mental afecta su productividad, 27% se encuentra en un perfil de alto riesgo y 52% en riesgo moderado.
Salud mental en el trabajo ya impacta productividad
Colombia obtuvo cerca de 66 puntos sobre 100 en el índice, por encima del promedio regional de 65, pero todavía dentro de la categoría “vulnerable”.
El estudio también encontró que 30% de los trabajadores consultados se siente ansioso o nervioso, 35% experimenta desesperanza con frecuencia, 31% se siente aislado y 29% reporta sentirse abrumado o bajo estrés constante en el trabajo.
Para las empresas, estas señales trascienden el bienestar individual y empiezan a relacionarse con desempeño, ausentismo, continuidad operativa y retención.
Los empleados con peor salud mental pueden perder 110 días al año
Uno de los hallazgos más fuertes del reporte está en la relación entre salud mental y tiempo laboral perdido.
Según el estudio, quienes registran los niveles más bajos de salud mental pueden perder alrededor de 110 días al año, frente a 10 días entre quienes presentan los puntajes más altos.
La diferencia ayuda a dimensionar el impacto económico del problema: no se trata solo de percepción o clima laboral, sino de una variable que puede incidir directamente en capacidad productiva.
El miedo a hablar sigue siendo una barrera
El 72% de los empleados teme que sus oportunidades profesionales se vean limitadas si su empleador conoce un problema de salud mental.
A esto se suma que 45% no buscaría apoyo por razones de costo, mientras 19% considera que los beneficios o programas ofrecidos por su empleador no responden realmente a sus necesidades.
La combinación muestra que tener programas de bienestar no garantiza que los trabajadores confíen en ellos, puedan pagarlos o los consideren útiles.
“Estos resultados confirman que la salud mental de los empleados influye directamente en la productividad, la continuidad del negocio y la capacidad de las empresas para atraer y retener talento”, señaló Francisco Bravo, Head de Capital Humano para Hispanic South America en Aon.
La presión financiera también pesa en el bienestar
El estudio identifica las finanzas personales como uno de los principales detonantes de estrés. El 51% de los trabajadores en Colombia no cuenta con ahorros de emergencia y 37% señala sus finanzas personales como su principal fuente de tensión.
Para las áreas de talento humano, este dato amplía el enfoque: los programas de bienestar no pueden concentrarse únicamente en asistencia psicológica, sino que deberían considerar también variables financieras y de estabilidad personal.
El bienestar empieza a competir con el salario
En América Latina, 79% de los trabajadores se encuentra en riesgo moderado o alto de salud mental, mientras 30% afirma que su bienestar emocional afecta su productividad laboral.
Además, 42% señala que recibir un mejor apoyo para su bienestar sería más importante que obtener un aumento salarial de 10%.
Ese resultado introduce una lectura relevante para atracción y retención: el bienestar empieza a competir con la compensación económica como factor de decisión laboral.
Las empresas deberán medir la salud mental como variable de negocio
El reporte recomienda incorporar la salud mental a los indicadores de desempeño organizacional, capacitar a los líderes para reconocer señales de alerta, diseñar soluciones personalizadas y construir culturas donde pedir ayuda no implique un riesgo profesional.
La discusión deja una implicación concreta para los equipos directivos: si el 72% de los trabajadores teme hablar de salud mental y uno de cada cuatro ya reconoce un impacto sobre su productividad, el problema no puede seguir tratado como una iniciativa aislada de bienestar.
La salud mental en el trabajo está entrando en la agenda de productividad, liderazgo y retención. Para las empresas, el siguiente paso será demostrar que sus políticas no solo existen, sino que generan suficiente confianza para que los empleados puedan utilizarlas sin sentir que ponen en riesgo su carrera.