Actualidad
Seguridad energética exige anticipar el sistema, no solo generar más
El crecimiento de la demanda y la transición energética obligan a Colombia a fortalecer la analítica y la gestión inteligente del sistema eléctrico.
Miércoles, Julio 15, 2026
El aumento de la demanda de energía y la lenta incorporación de nueva capacidad están cambiando la discusión sobre la seguridad energética en Colombia y América Latina. Para SAS, el principal desafío ya no consiste únicamente en generar más electricidad, sino en anticipar y gestionar con mayor precisión un sistema cada vez más complejo.
En Colombia, la demanda de energía ha crecido cerca de 33% en los últimos años, mientras que entre 2020 y 2025 solo ingresó el 18,9% de la capacidad de generación proyectada. A esto se suma un escenario en el que el país podría enfrentar en 2026 un déficit de energía firme cercano al 2% y presiones financieras superiores a los $9 billones, factores que incrementan la presión sobre la confiabilidad del sistema.
La situación coincide con un proceso de transformación regional impulsado por la expansión de las energías renovables, la variabilidad climática, la electrificación del transporte, el crecimiento de los centros de datos y el aumento del consumo eléctrico.
La analítica y el IoT ganan protagonismo
Según el análisis de SAS Institute, la capacidad de anticipar riesgos operativos será determinante para mantener la estabilidad del sistema eléctrico. La incorporación de tecnologías como Internet de las Cosas (IoT), analítica avanzada e inteligencia artificial permite capturar información en tiempo real desde activos, redes y puntos críticos para detectar anomalías y prever fallas antes de que afecten el suministro.
La compañía señala que empresas del sector energético en distintos mercados ya utilizan estas herramientas para proyectar la demanda, optimizar la operación de las redes y reducir interrupciones mediante modelos predictivos.
Cinco prioridades para fortalecer la seguridad energética
Con base en estudios sobre la transformación de la industria de energía y utilities, SAS identifica cinco acciones para mejorar la resiliencia del sistema eléctrico:
- Capturar datos en tiempo real mediante sensores, medidores inteligentes y dispositivos conectados para ampliar la visibilidad de la operación.
- Aplicar analítica y machine learning para identificar patrones, anticipar fallas y reducir tiempos de respuesta.
- Integrar la operación en tiempo real, utilizando analítica en streaming y procesamiento en el edge para responder con mayor rapidez a eventos críticos.
- Implementar mantenimiento predictivo, optimizando recursos y disminuyendo interrupciones mediante el análisis continuo del estado de los activos.
- Incorporar la analítica en la toma de decisiones, integrando los modelos predictivos a la planeación de la demanda, la gestión de redes y la estrategia operativa.
La transición energética también exige inteligencia operativa
Las proyecciones para América Latina muestran la dimensión del reto. Hacia 2050, la región podría requerir cerca de 1.000 GW adicionales de capacidad eléctrica y 80 GW de almacenamiento, con inversiones estimadas en USD 1,5 billones.
En ese escenario, la incorporación de nueva infraestructura deberá ir acompañada por sistemas capaces de anticipar la demanda, integrar fuentes renovables, optimizar redes y responder en tiempo real a eventos que puedan comprometer la continuidad del servicio.
La transición energética ya no dependerá exclusivamente de ampliar la capacidad instalada. La competitividad y la confiabilidad del sistema eléctrico estarán cada vez más ligadas a la capacidad de las empresas y los operadores para convertir los datos en decisiones que reduzcan riesgos y fortalezcan la resiliencia energética de la región.