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Sostenibilidad y producción: el punto de quiebre del sistema farmacéutico en Colombia

La sostenibilidad del sistema de salud en Colombia pasa por fortalecer la producción local, promover la competencia y consolidar una política farmacéutica de Estado, coincidieron los panelistas.
Martes, Mayo 5, 2026

Por: Nathalie Díaz Acosta, periodista Revista C-level 

En un momento en que el sistema de salud colombiano enfrenta presiones fiscales crecientes, el Panel II: Sostenibilidad financiera y capacidad productiva del 3 Foro Farmacéutico Latinoamericano puso sobre la mesa una discusión de fondo: no hay sostenibilidad sin industria.

El debate, liderado por actores clave del sector, dejó claro que el país sigue intentando resolver la ecuación desde el gasto, cuando el verdadero punto de equilibrio está en la capacidad productiva.

“El sistema necesita competencia real. Cuando una patente se vence y entra un nuevo jugador, los precios bajan. Esa es la forma más efectiva de regulación”, afirmó Olga Lucía Cadena, presidenta de ASINFAR, durante el panel.

Más empleo, más presión: el sistema en expansión

Foto: Andrés Rincón. Panel sobre sostenibilidad financiera y capacidad productiva durante el 3 Foro Farmacéutico Latinoamericano, organizado por ASINFAR en Bogotá, donde líderes del sector analizaron el futuro de la industria farmacéutica y el sistema de salud en Colombia.

El crecimiento del sector salud es innegable. Según cifras recientes del DANE, cerca de 300.000 nuevos trabajadores se han incorporado al sistema, reflejando su peso en la economía nacional.

Sin embargo, este dinamismo también incrementa la presión sobre su sostenibilidad financiera, que —coincidieron los panelistas— no puede depender únicamente del control del gasto, sino de un rediseño estructural del modelo.

Competencia vs. dependencia

Uno de los puntos más críticos del debate fue la alta dependencia de medicamentos importados, un fenómeno que limita la capacidad de negociación del país y expone al sistema a riesgos de abastecimiento, en línea con lo advertido en el contexto del foro .

Frente a este escenario, el contraste con Brasil fue contundente ya que el país produce cerca del 70% de los medicamentos que consume, consolidando un modelo que articula industria, política pública y soberanía sanitaria.

Industria: una decisión política, no técnica

Más allá de la capacidad instalada, el panel dejó una idea central: el desarrollo farmacéutico no ocurre por inercia.

“La biotecnología existe en los países que decidieron tenerla. Es una decisión de Estado, no del mercado”, enfatizó Cadena, al señalar que Colombia aún tiene una deuda en la definición de una política industrial clara para el sector.

La atracción de inversión extranjera, el impulso a proyectos estratégicos y el fortalecimiento de capacidades locales fueron señalados como elementos clave para cerrar esa brecha.

La agenda pendiente

Entre las recomendaciones que se conversaron en el panel, destacan:

  • Acceso a financiamiento y créditos blandos para modernización tecnológica
  • Fortalecimiento de la red empresarial del sector
  • Incentivos a la producción local
  • Articulación entre política económica y salud

Todo ello bajo una premisa compartida: la industria farmacéutica no es un actor accesorio, sino un habilitador del sistema.

El mensaje de fondo

El panel dejó una conclusión difícil de ignorar para el liderazgo empresarial y gubernamental: la sostenibilidad del sistema de salud no se resolverá sin fortalecer su base productiva.

En un entorno global donde la soberanía sanitaria gana relevancia, Colombia enfrenta una decisión estratégica: continuar dependiendo de mercados externos o construir una industria capaz de garantizar acceso, estabilidad y competitividad.

La discusión ya no es sectorial. Es, definitivamente, una decisión de país.

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