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Tecnología en la banca: IA, modernización y confianza marcan la nueva carrera financiera

La banca acelera su transformación tecnológica: IA con resultados, sistemas modernos y pagos seguros aparecen como las nuevas prioridades del sector.
Lunes, Agosto 31, 2026

La conversación sobre tecnología en la banca está cambiando. La inteligencia artificial dejó de ser solamente un terreno de experimentación y comienza a medirse por su impacto sobre fraude, riesgo, productividad y experiencia del cliente. Al mismo tiempo, las entidades financieras enfrentan la presión de modernizar sistemas heredados y responder a usuarios que demandan transacciones digitales cada vez más rápidas y seguras.

Ese fue uno de los puntos de encuentro de las conversaciones sostenidas por Revista C-level durante la Convención Bancaria 2026 de Asobancaria, donde representantes de SAS, SONDA y ACH Colombia plantearon distintas perspectivas sobre una misma transformación: la tecnología empieza a tocar el corazón del negocio financiero.

Desde la inteligencia artificial gobernada hasta los motores antifraude, pasando por la modernización de plataformas y la personalización basada en datos, el sector parece avanzar hacia una etapa en la que adoptar tecnología ya no será suficiente. El diferencial estará en qué tan rápido logra convertirla en resultados de negocio.

La inteligencia artificial en la banca debe pasar de los pilotos a los resultados

Para Sandra Milena Hernández, Country Leader de SAS en Colombia, uno de los principales cambios está precisamente en la forma como las organizaciones evalúan sus proyectos de inteligencia artificial.

La discusión ya no está centrada únicamente en experimentar con nuevas herramientas, sino en demostrar resultados asociados con productividad, reducción de riesgos, prevención de fraude e identificación adecuada de los clientes. Según Hernández, varios proyectos que comenzaron como pilotos ya hacen parte de las operaciones de organizaciones de sectores como servicios financieros, gobierno y telecomunicaciones.

“La implementación de soluciones de inteligencia artificial son exitosas cuando hay esa mezcla perfecta entre tecnología, gobernanza y equipo humano”, afirmó Sandra Milena Hernández, Country Leader de SAS en Colombia.

El concepto de gobernanza adquiere especial relevancia a medida que la inteligencia artificial deja de operar en procesos aislados y comienza a incorporarse transversalmente en las organizaciones.

Para SAS, la evolución desde la analítica predictiva hacia la IA generativa y ahora hacia modelos agénticos implica un nuevo desafío: conseguir que estos sistemas estén alineados con los objetivos corporativos y que trabajen de manera sincronizada con los equipos humanos.

Hernández sostiene que el reto es construir una inteligencia artificial confiable y gobernada que impacte directamente los indicadores del negocio. En la banca, uno de los casos más visibles está en la prevención del fraude sin deteriorar la experiencia del usuario.

Modernizar la banca sin perder clientes en el camino

La inteligencia artificial, sin embargo, necesita una infraestructura capaz de soportarla.

Para Santiago Contreras, responsable del negocio de Banca y Seguros de SONDA, uno de los mayores obstáculos para las instituciones financieras continúa estando en sus sistemas tecnológicos.

Las plataformas que no han sido modernizadas dificultan la creación de nuevos productos y funcionalidades y aumentan los tiempos para llevarlos al mercado. Contreras señala además que una transformación mal ejecutada puede elevar los riesgos operativos durante lanzamientos o actualizaciones de plataformas.

La propuesta es incorporar inteligencia artificial también dentro de los propios procesos de modernización tecnológica.

Según el ejecutivo, procesos que tradicionalmente podían extenderse durante varios años podrían reducirse a meses mediante automatización, pruebas automatizadas y migraciones por fases.

“Definitivamente, la modernización de los sistemas es muy, muy importante, pero es mucho más importante no perder ni clientes ni dinero en el proceso”, señaló Contreras.

Detrás de esta necesidad existe además una nueva presión competitiva.

Los bancos tradicionales ya no compiten únicamente entre ellos. También lo hacen con organizaciones nativas en la nube, capaces de desarrollar productos y responder al mercado con mayor velocidad.

Para Contreras, esa realidad obliga a utilizar mejor los datos para entender cómo toman decisiones los usuarios y evolucionar desde campañas generales hacia ofertas dirigidas a la persona correcta en el momento correcto.

Los datos llevarán la personalización financiera a otro nivel

La disponibilidad y utilización de datos aparece como otro de los grandes puntos de convergencia de la transformación financiera.

La personalización ya no significa únicamente seleccionar qué producto ofrecer a determinado cliente.

La siguiente etapa consiste en identificar cuándo ofrecerlo.

Contreras ejemplifica esta evolución con situaciones como compras de diciembre o Black Friday, donde el conocimiento del comportamiento del consumidor puede permitir anticipar necesidades y entregar una oferta en el momento en que tiene mayor probabilidad de ser relevante.

Esta capacidad de anticipación abre la puerta a un modelo financiero en el que datos, automatización e inteligencia artificial funcionen de manera conjunta para orquestar diferentes procesos dentro de una entidad.

Tecnología en la banca también significa confianza

Mientras inteligencia artificial y modernización transforman la infraestructura financiera, para los usuarios la tecnología se materializa principalmente en algo mucho más cotidiano: pagar.

En los primeros siete meses de 2026, PSE registró cerca de 600 millones de transacciones, con un crecimiento aproximado del 15% frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con Juan Diego Jaramillo González, de ACH Colombia.

Para el ejecutivo, detrás de ese crecimiento hay tres variables fundamentales: seguridad, estabilidad y confianza.

PSE representa, según las cifras compartidas durante la entrevista, más del 70% de las compras en el país, mientras nuevos jugadores y tecnologías continúan entrando al ecosistema de pagos digitales.

La seguridad se ha convertido en uno de los componentes centrales de esa experiencia.

ACH ha fortalecido su motor antifraude para evaluar diferentes variables durante los pocos segundos que transcurren mientras una operación de PSE es procesada. Esas validaciones permiten identificar señales que podrían indicar una transacción fraudulenta.

Pero la tecnología no elimina todos los riesgos.

Parte del desafío está fuera del propio sistema de pagos: enlaces fraudulentos, páginas falsas y robo de credenciales continúan siendo mecanismos utilizados para engañar a los usuarios. Por eso ACH combina sus controles tecnológicos con acciones de concientización junto con las entidades financieras.

Pagos digitales y Open Finance abren el siguiente capítulo

El ecosistema financiero colombiano también se prepara para una nueva etapa de interoperabilidad y servicios financieros abiertos.

Jaramillo anticipó que Open Finance será uno de los temas relevantes para el sector entre 2026 y 2027 y señaló que PSE espera jugar un papel dentro de esa evolución.

En paralelo, la adopción de los pagos inmediatos plantea nuevos desafíos para el sistema financiero y abre oportunidades para extender este tipo de experiencias hacia el segmento empresarial.

La transformación, por tanto, no se limita a reemplazar tecnologías antiguas por nuevas.

Las conversaciones de SAS, SONDA y ACH durante la Convención Bancaria muestran tres dimensiones de un mismo cambio: usar inteligencia artificial para tomar mejores decisiones, modernizar la infraestructura para ganar velocidad y construir experiencias digitales capaces de conservar la confianza del usuario.

En una industria donde las transacciones son cada vez más digitales y los competidores más ágiles, la carrera tecnológica de la banca comienza a medirse menos por las herramientas que implementa y más por los resultados que esas tecnologías generan para el negocio y para sus clientes.