Negocios

Bogotá tiene 3,1 millones de m² de oficinas, pero las empresas ya no calculan el espacio por empleado

Bogotá cuenta con más de 3,1 millones de m² de oficinas, mientras las empresas migran hacia espacios flexibles, mejor ubicados y ajustados al trabajo híbrido.
Martes, Julio 28, 2026

Bogotá cuenta con un inventario de 3.116.814 metros cuadrados de oficinas, pero las empresas están dejando de calcular sus necesidades inmobiliarias únicamente a partir del número de empleados.

La ocupación efectiva de las sedes, los días de mayor asistencia y las actividades que desarrollan los equipos están ganando peso frente al modelo tradicional de asignar un escritorio fijo por trabajador.

El cambio no implica necesariamente abandonar las oficinas o reducirlas al mínimo. Algunas organizaciones están ocupando menos área, pero eligiendo edificios de mayor calidad, con mejores ubicaciones, tecnología, servicios y estándares de sostenibilidad.

La oficina cambia de propósito

La adopción del trabajo híbrido obligó a las compañías a reconsiderar qué actividades justifican el desplazamiento de sus colaboradores hasta una sede física.

Responder correos o realizar tareas individuales ya no requiere necesariamente un puesto permanente. La oficina empieza a concentrarse en reuniones, trabajo colaborativo, innovación, formación y encuentros que necesitan interacción presencial.

“Pasamos de la resistencia al modelo híbrido a una etapa de mayor madurez. La oficina no va a desaparecer, pero su propósito cambió. Ya no se trata simplemente de ir a sentarse a responder correos, sino de contar con un espacio que facilite la colaboración, la conexión y las actividades que requieren interacción entre las personas”, explicó Natalia Medina, directora nacional de Strategic Project Services en Colliers Colombia.

Esta transformación está modificando la distribución interna de las sedes. Una misma oficina puede incorporar zonas silenciosas para tareas de concentración, cabinas para llamadas, salas pequeñas, áreas colaborativas y espacios informales para encuentros entre equipos.

Tener 500 empleados ya no significa instalar 500 escritorios

Uno de los errores más frecuentes en el diseño de oficinas es utilizar la nómina total como referencia directa para determinar el tamaño de la sede.

En los modelos híbridos, no todos los trabajadores asisten los mismos días ni permanecen durante toda la jornada. Por eso, la medición de ocupación se convierte en una herramienta para evitar espacios sobredimensionados o insuficientes durante los momentos de mayor demanda.

“Tener 500 empleados no significa necesariamente que se necesiten 500 escritorios. Es importante conocer los niveles reales de ocupación, los días de mayor asistencia y los hábitos de los equipos para tomar mejores decisiones sobre el espacio”, señaló Natalia Medina, directora nacional de Strategic Project Services en Colliers Colombia.

La consecuencia es una migración desde puestos personales y asignados hacia estaciones compartidas y espacios organizados según el tipo de actividad.

La ubicación influye en el regreso a la presencialidad

El acceso a transporte público, restaurantes, comercio y otros servicios se está convirtiendo en un factor determinante para elegir una oficina.

La centralidad ya no responde solamente al valor inmobiliario. También incide en la experiencia del trabajador, especialmente en ciudades donde los tiempos de desplazamiento pueden convertirse en una barrera para asistir presencialmente.

Una oficina bien ubicada puede reducir fricciones asociadas con la movilidad y ofrecer una razón práctica para que los equipos la utilicen. Por el contrario, imponer presencialidad desde una sede de difícil acceso puede elevar el desgaste de los colaboradores sin mejorar la productividad.

Las compañías también buscan contratos que les permitan ajustar el área ocupada conforme cambia la operación, en lugar de comprometerse durante largos periodos con instalaciones que pueden quedar sobredimensionadas.

Tecnología, BPO y salud sostienen la demanda

Pese al avance del trabajo remoto, varios sectores mantienen la demanda por espacios corporativos en Colombia.

Entre ellos aparecen las empresas de tecnología, servicios globales, BPO de valor agregado, logística, comercio electrónico, salud y farmacéutica.

Estas industrias necesitan interacción entre equipos, operación continua y espacios especializados, aunque eso no significa regresar obligatoriamente a cinco días presenciales por semana ni al escritorio individual.

La demanda corporativa, por tanto, no desaparece: se transforma hacia edificios capaces de ofrecer conectividad, flexibilidad, eficiencia energética y espacios ajustables.

El modelo Core + Flex reduce el riesgo inmobiliario

El coworking y las oficinas flexibles dejaron de utilizarse únicamente como soluciones provisionales para emprendedores o compañías pequeñas.

Las empresas pueden combinar una sede principal —el componente “Core”— con espacios flexibles que se activan cuando aumenta temporalmente el personal, se abre una operación en otra ciudad o se adecúa una nueva oficina.

Este modelo, conocido como Core + Flex, permite crecer sin asumir desde el comienzo el costo y el riesgo de una sede de gran tamaño.