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Brechas de género en Colombia: Bogotá lidera, pero 28 territorios retroceden en autonomía económica
Bogotá lidera la medición de brechas de género en Colombia, pero 28 territorios retroceden en empleo, ingresos y autonomía económica frente a 2024.
Martes, Septiembre 15, 2026
Colombia muestra avances en la reducción de brechas de género, pero el progreso no ocurre a la misma velocidad ni en todos los frentes.
La Medición Subregional de Brechas de Género 2026, presentada por la Universidad del Rosario, el Consejo Privado de Competitividad y Davivienda, encontró que 20 de los 33 territorios analizados mejoraron frente a 2024. Al mismo tiempo, el pilar de Mercados —que mide variables relacionadas con empleo, ingresos, acceso financiero, pobreza, subsidios y pensiones— cayó en 28 territorios.
La aparente contradicción es uno de los principales hallazgos del estudio: el país puede avanzar en áreas como salud, infraestructura de cuidado o representación, mientras la autonomía económica presenta señales de deterioro en buena parte del territorio nacional.
Brechas de género en Colombia: Bogotá, Cundinamarca y Atlántico lideran
Bogotá, Cundinamarca, Atlántico, Antioquia y Valle del Cauca ocupan los cinco primeros lugares de la medición general.
De acuerdo con el estudio, parte de su mejor desempeño está relacionado con capacidades en infraestructura del cuidado e infraestructura del bienestar, como disponibilidad de servicios y condiciones que permiten enfrentar de mejor manera las desigualdades.
El gráfico incluido en la página 3 del informe confirma a Bogotá en la primera posición, seguida por Cundinamarca y Atlántico.
Pero estar en los primeros lugares no significa que las brechas hayan desaparecido. La medición evalúa la presión relativa de las diferencias entre hombres y mujeres dentro de cada territorio, por lo que una mejor posición indica mayores capacidades comparativas para enfrentarlas, no equidad total.
Amazonas, Vichada, Guaviare, Vaupés y Guainía quedan al final
En el otro extremo aparecen Amazonas, Vichada, Guaviare, Vaupés y Guainía, que registran los puntajes generales más bajos.
El informe relaciona estos resultados con desafíos estructurales en variables como acceso a servicios básicos e infraestructura del bienestar, además de una menor participación en espacios de representación y liderazgo.
Sin embargo, ocupar posiciones bajas no implica necesariamente ausencia de progreso.
Vichada y Guainía, por ejemplo, permanecen en la parte inferior de la clasificación, pero se encuentran entre los territorios que lograron los mayores avances frente a la medición anterior. También aparecen Huila, Bolívar y Sucre entre los departamentos con aumentos importantes en sus resultados.
La lectura territorial es especialmente relevante porque evita asumir que las brechas de género tienen las mismas causas y requieren las mismas soluciones en todo el país.
El mayor problema está en empleo, ingresos y acceso financiero
El hallazgo más preocupante está en el pilar de Mercados. Sus resultados disminuyeron en 28 territorios, afectando dimensiones vinculadas directamente con la autonomía económica: mercado laboral, ingresos, acceso a servicios financieros, pobreza, subsidios y pensiones.
Meta, Putumayo, Nariño y Santander aparecen entre los territorios que registraron los mayores retrocesos generales, asociados en buena parte a caídas en este componente.
El dato lleva la discusión sobre equidad directamente al terreno empresarial. Una mujer puede mejorar su acceso a educación o salud, pero si sigue enfrentando diferencias en empleo, remuneración, acceso al crédito o construcción de patrimonio, su capacidad para convertir esas oportunidades en autonomía económica permanece limitada.
Para las empresas, esto incorpora variables como contratación, promoción interna, salarios, liderazgo y acceso de emprendedoras a financiación dentro de la conversación sobre competitividad.
Salud registra el mayor avance frente a 2024
No todos los resultados son negativos. En 2026, los mayores puntajes promedio se presentan en Salud, Infraestructura del cuidado y Representación y liderazgo.
El pilar de salud fue precisamente el que registró el mayor crecimiento frente a 2024. Entre los factores que contribuyeron aparecen avances en acceso a planes voluntarios de salud y algunos indicadores de mortalidad. Persisten, sin embargo, retos relacionados con salud mental y mortalidad por accidentes.
El propio estudio advierte que estos resultados no deben interpretarse como una evaluación integral del sistema de salud colombiano, sino como una comparación de brechas específicas entre hombres y mujeres dentro de cada territorio.
70 indicadores para entender dónde actuar
La medición utiliza 70 indicadores, organizados en 18 subpilares y seis grandes pilares: infraestructura del bienestar, infraestructura del cuidado, representación y liderazgo, mercados, educación y salud.
El objetivo es evitar una lectura única de la equidad. Una región puede tener buenos resultados educativos y simultáneamente una brecha laboral elevada. Otra puede avanzar en representación política mientras mantiene problemas de infraestructura de cuidado.
Esa granularidad puede ser especialmente útil para gobernaciones, alcaldías y empresas al momento de decidir dónde concentrar recursos.
“Cerrar brechas exige coordinar capacidades que están distribuidas entre distintos actores: Gobiernos, empresas, academia, organizaciones sociales y cooperación”, explicó Andrés Felipe García Suaza, decano de Economía de la Universidad del Rosario.
Las brechas también son un problema de competitividad
El informe introduce además una lectura económica.
Ana Fernanda Maiguashca, presidenta del Consejo Privado de Competitividad, señala que las brechas de género funcionan como barreras que restringen talento y capacidad institucional y terminan afectando la competitividad del país.
Para Maritza Pérez Bermúdez, vicepresidenta ejecutiva de Banca de Personal y Mercadeo de Davivienda, la autonomía económica constituye una base del progreso y requiere herramientas que permitan orientar acciones tanto públicas como privadas.
La conclusión resulta relevante para la alta dirección: cerrar brechas de género no es únicamente una discusión social o de diversidad.
También afecta cuántas personas participan plenamente en el mercado laboral, cuántas pueden acceder a financiación, qué talento llega a posiciones directivas y cuánto potencial productivo aprovechan las regiones.
La MSBG 2026 muestra que Colombia avanza en varios indicadores, pero deja una alerta difícil de ignorar: si 28 de 33 territorios retroceden en el componente relacionado con autonomía económica, una parte importante del progreso alcanzado en otros frentes todavía no está llegando con la misma fuerza al bolsillo, el empleo y las oportunidades financieras de las mujeres.