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Enero marca el punto de partida para ordenar las finanzas
Enero se consolida como el mes clave para ordenar las finanzas personales en 2026, ante inflación persistente, volatilidad y presión sobre el gasto.
Sábado, Enero 10, 2026
Enero se ha convertido en un punto de inflexión para quienes buscan ordenar sus finanzas personales en un contexto económico desafiante. Tras un cierre de 2025 marcado por inflación persistente, alta volatilidad de los mercados e incertidumbre macroeconómica, el inicio de 2026 exige decisiones más estratégicas en materia de ahorro, gasto y preservación del patrimonio.
De acuerdo con las proyecciones del Banco de la República, la inflación total de 2025 se ubica alrededor del 5,1 %, un nivel que continúa presionando el poder adquisitivo de los hogares y refuerza la necesidad de una planificación financiera más consciente desde el comienzo del año.
Enero y finanzas personales: proteger el ahorro en un entorno incierto
Más allá de buscar rentabilidad inmediata, el foco para 2026 está puesto en proteger el valor del dinero. En este escenario, el dólar vuelve a ganar protagonismo como activo de resguardo frente a la depreciación de las monedas locales.
“Cuando la incertidumbre aumenta, las personas buscan instrumentos que les permitan proteger el valor de su dinero. El dólar cumple históricamente ese rol”, explica Iván Torroledo, cofundador de Littio, al referirse a la búsqueda de mayor previsibilidad en contextos de volatilidad.
Este comportamiento responde tanto a factores locales como globales, entre ellos el nivel de tasas de interés, las tensiones geopolíticas y las señales de desaceleración económica internacional.
Presión de gastos y decisiones tempranas
El inicio del año concentra gastos relevantes para los hogares: impuestos, matrículas, servicios públicos, seguros y alimentos, lo que incrementa la presión sobre los presupuestos familiares. Frente a este escenario, revisar con anticipación la situación financiera se vuelve una tarea crítica.
Definir objetivos claros, ajustar gastos fijos, revisar compromisos financieros y construir un fondo para imprevistos son acciones que permiten enfrentar 2026 con mayor estabilidad. “En un entorno de mayor cautela económica, la organización y la constancia resultan tan relevantes como la elección del instrumento financiero”, señala Cristian Knudsen, cofundador y CEO de Littio.
Proyecciones del dólar y gestión del riesgo personal
Las expectativas cambiarias también influyen en las decisiones de ahorro. Según Torroledo, el dólar podría moverse hacia niveles cercanos a los COP $4.020 al cierre de 2026, con un posible ajuste hacia COP $4.100 en 2027, dependiendo de la evolución de las condiciones macroeconómicas y financieras.
En este contexto, contar con una porción del ahorro en una moneda fuerte funciona como amortiguador frente a choques externos y como herramienta básica de gestión de riesgo a nivel personal.
Diversificar en divisas como estrategia complementaria
Además del dólar, la diversificación en otras monedas, como el euro, comienza a ser considerada por personas que proyectan gastos futuros en el exterior, ya sea por viajes, estudios o compromisos laborales.
“Pensar el ahorro en función de proyectos futuros permite tomar decisiones más coherentes y reducir riesgos cambiarios”, agrega Knudsen. Esta lógica refuerza una visión de ahorro alineada con objetivos concretos y no solo con coyunturas de corto plazo.
Un 2026 que exige mayor disciplina financiera
El arranque de 2026 deja una conclusión clara: ordenar las finanzas personales desde enero ya no es una recomendación, sino una necesidad. La combinación de inflación, volatilidad y mayores exigencias sobre el ingreso obliga a adoptar hábitos de ahorro más disciplinados, diversificados y estratégicos.
En un año que inicia bajo señales de cautela, la planificación temprana y las decisiones informadas pueden marcar una diferencia significativa en la estabilidad financiera de largo plazo.