Innovación

Fraude digital exige decisiones en milisegundos en pagos electrónicos

Los pagos digitales crecen en Colombia, pero el fraude ya supera al físico y obliga a las empresas a tomar decisiones en menos de 100 milisegundos.
Domingo, Abril 19, 2026

El fraude digital dejó de ser un riesgo marginal para convertirse en el principal desafío de los pagos electrónicos. En América Latina, ya representa el 51% de las pérdidas totales, superando al fraude físico, en un entorno donde el uso de medios digitales sigue creciendo y elevando la exposición de empresas y usuarios.

El contexto es claro: según el Banco Interamericano de Desarrollo, en 16 de 17 países de la región al menos el 50% de las personas ya prefiere pagar digitalmente, mientras que estos métodos representan cerca del 60% del gasto total de consumo. A medida que el volumen crece, también lo hace la superficie de ataque.

La velocidad se convierte en la nueva defensa

El cambio más relevante no está solo en el aumento del fraude, sino en la forma de enfrentarlo. Las decisiones que antes tomaban minutos ahora deben resolverse en milisegundos, directamente dentro del flujo de cada transacción.

Akua anunció el fortalecimiento de su motor de riesgo con una arquitectura basada en inteligencia artificial capaz de analizar y tomar decisiones en menos de 100 milisegundos, integrando la prevención de fraude dentro del core del sistema de pagos y no como una capa externa.

El modelo opera analizando múltiples variables en tiempo real: comportamiento del usuario, contexto de la transacción y señales de red. Con esa información, el sistema identifica patrones atípicos y propone acciones de mitigación que luego son validadas por equipos humanos, combinando automatización con criterio operativo.

El fraude crece más rápido que las defensas tradicionales

La presión sobre las empresas no es menor. Según el informe Future of Fraud Forecast 2026 de Experian, cerca del 60% de las compañías a nivel global incrementaron sus pérdidas por fraude entre 2024 y 2025, reflejando una evolución constante de las amenazas digitales.

En Colombia, el problema también se siente en la percepción del usuario. Más del 97% de las personas considera que el fraude ocurre con frecuencia y más de un tercio ha sido víctima directa en el último año, lo que impacta la confianza en los canales digitales y obliga a las empresas a equilibrar seguridad y experiencia.

El fraude deja de ser un módulo aislado

Uno de los cambios estructurales que plantea el documento es la integración del fraude en la arquitectura misma de los pagos. Cada transacción pasa a ser un punto de análisis y optimización en tiempo real, donde el sistema no solo bloquea riesgos, sino que también ajusta decisiones para maximizar aprobaciones sin generar fricción innecesaria.

Esto incluye herramientas como autenticación 3DS, enrutamiento dinámico y analítica en tiempo real, que permiten ajustar el nivel de seguridad según el riesgo de cada operación, en lugar de aplicar reglas uniformes a todo el tráfico.

Carlos Mario Marín Arroyave, CEO y cofundador de Akua, resume el cambio en términos operativos: “Detener el fraude en tiempo real no es magia, es arquitectura, señales correctas y decisiones inteligentes”.

La inteligencia artificial redefine la lógica de los pagos

El avance no es solo tecnológico, sino estratégico. La inteligencia artificial deja de ser una herramienta complementaria para convertirse en el eje de decisión dentro del sistema de pagos, afectando directamente variables como aprobación, riesgo y experiencia del usuario.

Marín lo plantea como un cambio de estándar competitivo: “La nueva generación de infraestructura de pagos no estará definida por quién procese más transacciones, sino por quién tome mejores decisiones en cada una de ellas”.

Lo que está en juego para el sistema financiero

El crecimiento de los pagos digitales es irreversible, pero su sostenibilidad dependerá de la capacidad de las empresas para gestionar el fraude sin deteriorar la experiencia del usuario. Si la seguridad introduce fricción excesiva, se pierde conversión; si es insuficiente, se incrementan las pérdidas.

El nuevo equilibrio se está definiendo en tiempo real. Las compañías que logren integrar inteligencia, velocidad y precisión en cada transacción tendrán ventaja en un mercado donde cada milisegundo cuenta. El fraude ya no se combate después del hecho. Se decide en el instante en que ocurre.