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Frutos rojos en Colombia: cuatro factores que explican su sabor y calidad
Los frutos rojos ganan espacio en Colombia mientras suelo, clima, genética y manejo del cultivo definen su sabor, textura, aroma y calidad en la mesa.
Viernes, Septiembre 11, 2026
Los frutos rojos están ganando espacio en los hábitos de consumo de los colombianos, mientras aumenta también el interés por conocer cómo se producen y qué determina las diferencias entre una fresa, un arándano, una mora o una frambuesa.
Detrás de características como dulzor, acidez, firmeza, aroma o tamaño hay cuatro variables principales: suelo, clima, variedad genética y manejo del cultivo. La combinación de estos elementos se conoce en agricultura como terroir, un concepto tradicionalmente asociado al vino, pero que también permite explicar las particularidades de los berries.
La categoría continúa en expansión en Colombia y América Latina, de acuerdo con Berry House, la cual ha registrado un crecimiento de hasta 300% desde su apertura, dato que corresponde a su operación.
Frutos rojos en Colombia: el suelo es el punto de partida
El primer factor está bajo la superficie. La composición del suelo determina cómo se desarrollan las raíces y de qué manera la planta accede al agua y a los nutrientes. Esa relación puede influir directamente en el crecimiento y desarrollo posterior de la fruta.
Para los productores, esto significa que un mismo tipo de berry puede expresar características diferentes dependiendo del territorio donde se cultiva.
El concepto de terroir parte precisamente de esa relación entre geografía, condiciones naturales y manejo agrícola.
El clima modifica crecimiento y maduración
La segunda variable es el clima. Temperaturas, lluvias y temporadas inciden sobre los tiempos de crecimiento y maduración de los frutos. Una modificación en esas condiciones puede cambiar el comportamiento del cultivo y, eventualmente, las características del producto final.
Esto vuelve especialmente relevante la lectura del territorio por parte de agricultores y productores, quienes deben adaptar sus decisiones al comportamiento de cada zona.
En una categoría donde frescura y calidad tienen un peso importante en la decisión de compra, las condiciones de origen pueden convertirse también en un elemento de diferenciación comercial.
La genética determina dulzor, acidez y firmeza
No todos los arándanos o fresas responden de la misma manera incluso cuando crecen en condiciones similares.
La variedad genética puede definir distintas expresiones de dulzor, acidez, tamaño, firmeza y aroma.
Para la cadena productiva, seleccionar variedades deja entonces de ser solamente una decisión agronómica. También puede estar relacionada con lo que busca el consumidor, la vida útil del producto, las condiciones logísticas y el mercado al que será dirigido.
Una fruta destinada al consumo local puede enfrentar exigencias distintas a otra que necesita soportar procesos más largos de transporte o comercialización.
El conocimiento del agricultor también queda en la fruta
El cuarto factor está relacionado con el manejo del cultivo. Decisiones tomadas durante la siembra, crecimiento, cuidado y cosecha terminan influyendo en el resultado. Berry House destaca particularmente la experiencia de los agricultores y su conocimiento del territorio como parte del proceso que termina reflejándose en cada cosecha.
“Cuando comemos una berry pensamos en su sabor, pero pocas veces en todo lo que tuvo que pasar antes de llegar hasta nosotros. Queremos acercar a las personas a esa parte de la historia y ayudarlas a reconocer todo lo que existe detrás de un cultivo de berries”, explicó Juan Pablo Donoso, Ecommerce Manager para Berry House Latinoamérica.
El origen empieza a entrar en la decisión de compra
El interés por explicar estas variables también responde a un cambio en la relación entre consumidores y alimentos.
Berry House plantea que una nueva generación de compradores busca conocer no solo el producto final, sino también de dónde viene, quién lo produjo y qué proceso existe detrás de lo que consume.
En esa línea, la compañía desarrolló Crónicas del Terroir, una iniciativa que recorre territorios productores en Colombia, Brasil, Chile, Perú y México para mostrar las condiciones particulares de los cultivos y las historias de quienes trabajan en ellos.
La estrategia también muestra cómo el origen puede convertirse en una herramienta de posicionamiento dentro de categorías agrícolas que tradicionalmente competían principalmente por precio, disponibilidad y apariencia.
Una categoría donde el producto empieza a contar una historia
El crecimiento del interés por los berries abre oportunidades para productores, distribuidores y marcas, pero también aumenta la necesidad de diferenciarse.
Cuando varias empresas pueden ofrecer fresas, moras, frambuesas o arándanos, variables como origen, variedad, método de cultivo y calidad percibida empiezan a ganar peso dentro de la propuesta de valor.
Berry House hace parte de la operación regional de Hortifrut y comercializa berries en diferentes mercados latinoamericanos.
Para la industria colombiana, entender el terroir puede tener una lectura que va más allá del sabor. Poner en valor el territorio, el conocimiento agrícola y la trazabilidad puede ayudar a convertir un producto básico en una categoría con mayor diferenciación y capacidad de construir marca.