Negocios
Hurto y fraude le cuestan al comercio más de $1 billón al año
El hurto y el fraude le cuestan al comercio colombiano más de un billón de pesos al año, mientras nuevas tecnologías buscan contener ya esas pérdidas.
Martes, Julio 21, 2026
El hurto interno y externo, sumado a las nuevas modalidades de fraude transaccional, genera pérdidas superiores a un billón de pesos cada año en el comercio colombiano, según cifras de seguridad y mermas del sector retail consolidadas por Fenalco.
El impacto ya no se limita a la mercancía sustraída de un establecimiento. Los ataques combinan el denominado “robo hormiga”, accesos no autorizados a bodegas, alteraciones de inventario, clonación de tarjetas y transacciones digitales falsas.
Esta transformación obliga a comerciantes de diferentes tamaños a integrar la vigilancia física con herramientas de analítica, control de inventarios y protección de los sistemas de pago. Parte de estas soluciones será presentada durante la Feria Internacional de Seguridad ESS+, que se realizará del 26 al 28 de agosto en Corferias, Bogotá.
Las cámaras empiezan a anticipar el hurto
Los sistemas de videovigilancia dejaron de funcionar únicamente como registros para investigaciones posteriores. Las soluciones disponibles incorporan algoritmos capaces de identificar comportamientos inusuales dentro de los establecimientos.
Estas herramientas pueden detectar cuando una persona permanece de manera sospechosa en una zona de alto valor, oculta mercancía en la ropa o guarda productos en un bolso sin dirigirse a la caja.
Ante uno de esos movimientos, el sistema envía una alerta silenciosa al administrador o al personal de seguridad, lo que permite intervenir antes de que la persona abandone el local.
El cambio es relevante porque traslada la videovigilancia de una función reactiva a una preventiva. Sin embargo, su efectividad dependerá de la correcta configuración de los algoritmos, la capacitación del personal y los protocolos establecidos para responder a cada alerta.
RFID y biometría entran a bodegas e inventarios
La pérdida de mercancía también puede producirse en áreas restringidas, puntos de almacenamiento y procesos internos. Para reducir ese riesgo, los comercios están incorporando cerraduras biométricas y sistemas de identificación por radiofrecuencia.
Las cerraduras permiten limitar el ingreso a bodegas y zonas sensibles mediante la validación de huellas u otros datos biométricos, mientras que las etiquetas RFID ayudan a rastrear los productos y detectar movimientos no autorizados.
Algunos sistemas pueden activar alarmas o bloquear una salida cuando un artículo intenta ser retirado sin haber sido registrado previamente en la caja.
Esta trazabilidad también puede aportar información sobre errores operativos, diferencias de inventario y movimientos internos que no necesariamente corresponden a un hurto, pero que terminan afectando la rentabilidad.
El fraude también ocurre en el punto de pago
Las cajas registradoras y terminales POS se han convertido en otro frente de riesgo. Los ataques pueden buscar la captura de información de tarjetas, la clonación de medios de pago o la aprobación de operaciones digitales fraudulentas.
Las soluciones actuales incorporan cifrado de datos, monitoreo transaccional y alertas frente a comportamientos atípicos. Su objetivo es proteger tanto los recursos del comercio como la información financiera de los clientes.
Una falla en este punto puede provocar pérdidas económicas, reclamaciones y daños reputacionales. Para los comercios, especialmente aquellos con altos volúmenes de transacciones, la seguridad del pago ya forma parte de la experiencia del consumidor.
La tecnología de seguridad reduce sus barreras de entrada
Las herramientas de analítica, control de acceso y seguimiento de inventario han sido asociadas tradicionalmente con grandes superficies. Sin embargo, la oferta empieza a incluir modelos escalables que pueden implementarse por etapas en establecimientos medianos y pequeños.
“Proteger un local comercial ya no requiere presupuestos inalcanzables. En ESS+ demostramos que la tecnología de seguridad se ha democratizado, ofreciendo a los comerciantes colombianos sistemas escalables que pueden reducir drásticamente las pérdidas por hurto y fraude desde el primer mes de instalación”, afirmó Patricia Acosta, directora de la Feria Internacional de Seguridad ESS+.
La feria, organizada por Pafyc, Corferias e IFEMA, reunirá soluciones de seguridad electrónica, ciberseguridad, protección industrial y prevención de incendios, además de demostraciones dirigidas a empresarios, gerentes de retail, administradores e integradores tecnológicos.
El costo de la inseguridad comercial convierte estas inversiones en una decisión financiera, no solamente operativa. La tecnología puede cerrar brechas, pero no reemplaza los controles internos, la formación del personal ni la revisión permanente de los procesos. Para un sector que pierde más de un billón de pesos al año, la diferencia estará en integrar esas capacidades antes de que el siguiente ataque ocurra.