Negocios
IA y renovables abrirían una oportunidad de US$200.000 millones para los seguros
La inversión en centros de datos de IA y energías renovables podría generar US$200.000 millones en primas de seguros comerciales hasta 2030, según Swiss Re.
Jueves, Septiembre 10, 2026
La expansión de los centros de datos de inteligencia artificial y la infraestructura de energía renovable podría generar alrededor de US$200.000 millones en primas acumuladas de seguros comerciales entre 2026 y 2030, según un nuevo informe del Swiss Re Institute.
La oportunidad surge en medio de un nuevo ciclo global de inversión en infraestructura. Empresas tecnológicas, energéticas y gobiernos están destinando mayores cantidades de capital a centros de datos, redes eléctricas, almacenamiento y generación de energía, pero la concentración de estos activos está creando también exposiciones de mayor tamaño para aseguradoras y reaseguradoras.
El informe sigma, titulado “Hora de construir: ampliando la frontera de la asegurabilidad para el superciclo de capex”, advierte que el crecimiento no estará determinado únicamente por cuánto capital esté disponible para asegurar estos proyectos, sino por la capacidad de entender, modelar y distribuir riesgos cada vez más interconectados.
“Estamos viendo cómo la economía digital se convierte en una economía real. La IA necesita centros de datos, redes eléctricas e infraestructuras cada vez más complejas, y todo ello requiere seguro”, afirmó Gianfranco Lot, Chief Underwriting Officer P&C Re de Swiss Re.
Los seguros para centros de datos de IA entran en una nueva escala
La magnitud de las inversiones explica por qué la infraestructura tecnológica se está convirtiendo en una nueva fuente de crecimiento para el negocio asegurador.
Swiss Re Institute proyecta que la inversión energética global llegará a US$3,4 billones en 2026, de los cuales cerca de US$2,2 billones se dirigirán a renovables, energía nuclear, redes, almacenamiento, combustibles de bajas emisiones, eficiencia y electrificación.
Al mismo tiempo, los cinco mayores hyperscalers de Estados Unidos invertirían cerca de US$800.000 millones en capex relacionado con inteligencia artificial durante 2026, mientras que las estimaciones de inversión global en centros de datos superan US$1 billón.
El cambio es estructural. Un centro de datos deja de ser solamente un activo tecnológico y pasa a funcionar como infraestructura estratégica, con necesidades de energía medidas en gigavatios y dependencias críticas de electricidad, telecomunicaciones, refrigeración y servicios de nube.
“Se está configurando una nueva era de inversión, con volúmenes de capital sin precedentes fluyendo hacia la infraestructura que impulsará el crecimiento económico futuro”, señaló Jérôme Haegeli, Group Chief Economist y director del Swiss Re Institute.
Un solo centro de datos puede concentrar US$50.000 millones en riesgo
La oportunidad comercial viene acompañada de exposiciones difíciles de comparar con las de generaciones anteriores de infraestructura.
El informe identifica cuatro factores principales: activos individuales cada vez más grandes, concentración geográfica, dependencia de cadenas de suministro y uso compartido de redes físicas y digitales. Una misma interrupción puede, por tanto, afectar simultáneamente a múltiples compañías y líneas de seguro.
El reemplazo de determinados campus de centros de datos de IA, incluido su equipamiento informático, puede alcanzar los US$50.000 millones, según Swiss Re Institute.
La concentración geográfica agrega otra variable. Texas y Virginia reúnen más del 40 % de la capacidad actual y proyectada de centros de datos de Estados Unidos. Más de una cuarta parte de la capacidad estadounidense se encuentra en zonas que podrían experimentar al menos tres días de granizo severo al año y alrededor del 40 % está expuesta a una frecuencia similar de tornados.
La lógica se replica en otras industrias estratégicas. En Taiwán, aproximadamente el 88 % de las plantas de fabricación de semiconductores se ubica en zonas clasificadas con riesgo sísmico extremo o muy extremo, lo que convierte un posible evento natural en una amenaza para cadenas de suministro que abastecen múltiples industrias alrededor del mundo.
La cadena de suministro también puede multiplicar una pérdida
El riesgo no termina en la infraestructura directamente afectada. Equipos críticos como los transformadores de alto voltaje pueden tener plazos de entrega de varios años, por lo que el daño a un componente puede extender el tiempo de interrupción de una operación mucho después de que termina el evento que originó la pérdida.
Las conexiones entre redes eléctricas, servicios digitales, telecomunicaciones y proveedores especializados hacen además que una falla pueda propagarse hacia compañías que aparentemente no tienen relación directa entre sí.
Esto cambia también la lógica del seguro comercial: el daño físico puede dejar de ser la principal pérdida. En determinados escenarios, el impacto financiero derivado de una interrupción del negocio puede superar el valor de los activos afectados.
El desafío no es conseguir capital, sino saber dónde colocarlo
Swiss Re Institute considera que la principal restricción para asegurar esta nueva infraestructura no está necesariamente en la disponibilidad de capital, sino en la capacidad de las compañías para desplegarlo con suficiente conocimiento sobre las exposiciones.
Muchos de estos activos tienen historias operativas todavía limitadas, lo que dificulta estimar frecuencia y severidad de pérdidas. A eso se suma la posibilidad de que diferentes riesgos terminen concentrados en una misma ubicación o infraestructura compartida.
La respuesta pasa por combinar suscripción basada en ingeniería, mejores modelos de riesgo, gestión de acumulaciones y distribución de las grandes exposiciones entre aseguradoras, reaseguradoras y mercados de capitales.
Para la industria aseguradora, el superciclo de inversión en inteligencia artificial y energía abre así un mercado de enormes proporciones, pero obliga también a actualizar la manera de medir el riesgo. Asegurar la próxima generación de infraestructura tecnológica no consistirá solamente en calcular cuánto cuesta reemplazar un edificio o un servidor: habrá que entender qué otras empresas, redes y cadenas productivas pueden detenerse cuando ese activo deja de funcionar.