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Jornada de 42 horas impulsa productividad hasta 10%
La reducción a 42 horas ya impulsa mejoras de hasta 10% en productividad, según Adecco, si las empresas ajustan procesos y gestión del trabajo.
Jueves, Abril 23, 2026
La reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales ya está mostrando efectos medibles en la productividad de las empresas en Colombia, a pocos meses de que entre en su fase final el próximo 15 de julio, según el cronograma de la Ley 2101 de 2021.
De acuerdo con datos de Adecco Colombia, las compañías que han acompañado la reducción de horas con ajustes estructurales en sus operaciones han logrado mantener o incluso mejorar su productividad entre un 5% y un 10%, mientras que aquellas que solo recortaron tiempo sin rediseñar procesos han registrado caídas de hasta 3% en el desempeño por colaborador.
La productividad depende del modelo, no de las horas
El principal hallazgo del análisis es que la reducción de la jornada no afecta el rendimiento por sí sola; el impacto depende de cómo se reorganiza el trabajo.
Natalia Camacho, Training & Consulting Manager de Adecco Colombia, lo explica así: “Desde nuestra experiencia hemos observado que las compañías que rediseñaron procesos y priorizaron la gestión por resultados han logrado mantener o incluso mejorar su productividad entre un 5% y un 10%”.
La directiva advierte que el efecto contrario también es claro: “Aquellas que solo redujeron horas sin cambios estructurales han registrado caídas de hasta un 3% en el desempeño por colaborador”.
El mensaje es directo: la jornada de 42 horas no es una medida de bienestar aislada, es un cambio de modelo operativo.
Qué están midiendo las empresas
El ajuste ha obligado a las organizaciones a replantear sus indicadores de desempeño. Según Adecco, cuatro métricas concentran la evaluación en esta nueva etapa:
- Cumplimiento de metas (OKR y KPI): se mantienen estables en cerca del 90% de las compañías formales.
- Productividad por hora trabajada: mejora en promedio 6% en empresas con automatización.
- Tiempos de entrega: reducción entre 8% y 12% en equipos híbridos.
- Eficiencia general: incrementos de entre 5% y 10% en organizaciones que rediseñaron procesos.
La tendencia es clara: el foco se desplaza del tiempo trabajado al valor generado.
Cambios operativos que están marcando la diferencia
Para sostener esos resultados, las empresas han introducido ajustes concretos en su dinámica interna. Entre los más recurrentes están:
- Reuniones más cortas (máximo 30 minutos) y con objetivos definidos
- Automatización de tareas administrativas
- Reducción de tiempos improductivos
- Gestión por objetivos en lugar de presencialidad
Camacho resume esta lógica con una frase clave: “Menos horas no reducen el desempeño si se acompaña de eficiencia operativa”.
En paralelo, muchas compañías han reforzado habilidades como liderazgo, autonomía y trabajo colaborativo, variables que ahora pesan más en el desempeño que la supervisión directa.
Un cambio que también impacta la cultura laboral
La reducción de la jornada ha introducido transformaciones en la cultura organizacional. Una de las prácticas más extendidas es la salida anticipada los viernes, que se está consolidando como un beneficio valorado por las nuevas generaciones.
Camacho lo confirma: “Salir el viernes más temprano es una de las prácticas más utilizadas por nuestros clientes y contribuye al equilibrio entre vida y trabajo”.
Ese cambio no es menor. El tiempo libre empieza a competir con beneficios tradicionales en la decisión de permanencia y atracción de talento.
Los riesgos de una mala implementación
El ajuste también está dejando lecciones sobre lo que no funciona. Reducir horas sin cambiar procesos, mantener esquemas de microgestión o no preparar a los líderes para trabajar por objetivos limita el impacto de la medida.
En esos casos, la reducción de jornada se traduce en presión operativa, acumulación de tareas y pérdida de foco estratégico. Cuando todo es urgente, la eficiencia desaparece.