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Más allá del detox: claves reales para una buena salud gastrointestinal

La salud gastrointestinal no mejora con laxantes ni “limpiezas”: especialistas advierten riesgos reales y explican qué prácticas sí ayudan al cuerpo a recuperarse.
Viernes, Enero 23, 2026

Enero suele llegar con una mezcla de propósitos saludables y atajos poco informados. Tras las celebraciones de fin de año, aumenta el consumo de laxantes, tés diuréticos y supuestos “limpiadores hepáticos”, una práctica que, lejos de mejorar la salud gastrointestinal, genera creciente preocupación entre los especialistas.

La comunidad médica advierte que estas soluciones rápidas no solo carecen de respaldo científico, sino que pueden desencadenar alteraciones digestivas, deshidratación y daños más serios en el organismo.

La falsa promesa del detox y sus riesgos reales

Desde la gastroenterología, el mensaje es claro: el cuerpo no necesita ayudas externas para desintoxicarse. El Dr. Alejandro Concha, jefe del Servicio de Gastroenterología de la Clínica del Country, explica que existe una idea equivocada sobre cómo funciona el organismo.

Según el especialista, persiste la creencia de que el cuerpo acumula toxinas como un contenedor que debe vaciarse periódicamente. Sin embargo, el hígado y los riñones cumplen de forma permanente esa función. “Si estos órganos funcionan bien, el cuerpo ya está en detox las 24 horas del día”, señala.

El problema surge cuando se recurre a laxantes o dietas extremas con la expectativa de “reiniciar” el sistema digestivo. Lo que muchas personas interpretan como una pérdida de peso rápida es, en realidad, un cuadro de deshidratación y desequilibrio interno.

El costo oculto de las “limpiezas” rápidas

Uno de los principales riesgos detectados en consulta durante el primer trimestre del año es el impacto silencioso de estas prácticas sobre la microbiota intestinal. El uso indiscriminado de laxantes no solo elimina desechos, sino también bacterias beneficiosas esenciales para el equilibrio digestivo y el sistema inmune.

El Dr. Concha, quien también preside la Asociación Colombiana de Gastroenterología, advierte que este “barrido” puede provocar distensión abdominal crónica, intestino irritable y fatiga persistente. A ello se suman riesgos adicionales asociados a ciertas sustancias, como hepatitis tóxica, fallas hepáticas o daño renal.

El abuso prolongado de laxantes, además, puede derivar en condiciones como la pseudomelanosis coli, una pigmentación anormal del colon relacionada con su uso crónico.

Salud gastrointestinal: volver al equilibrio, no al castigo

Lejos de las soluciones en botella, los especialistas coinciden en que recuperar la salud gastrointestinal pasa por permitir que el organismo se autorregule. No se trata de castigar al cuerpo tras los excesos, sino de reducir las cargas que lo inflaman.

La recomendación médica se apoya en tres pilares básicos:

  • Hidratación real: el consumo de agua es el único mecanismo efectivo para apoyar la función renal y el equilibrio interno.

  • Fibra como regulador natural: frutas enteras y verduras favorecen el tránsito intestinal sin agredir la mucosa, a diferencia de los laxantes.

  • Paciencia metabólica: evitar ayunos extremos y permitir que el hígado se recupere con una dieta balanceada y descanso digestivo.

Estas medidas, simples pero sostenidas, permiten una recuperación progresiva y reducen la necesidad de intervenciones agresivas.

Un comienzo de año con enfoque sostenible en la salud

El inicio de año suele venir acompañado de decisiones impulsivas en materia de bienestar. Sin embargo, los especialistas insisten en que la salud gastrointestinal no se construye con atajos, sino con hábitos consistentes y respeto por los procesos naturales del cuerpo.

Más que “limpiar” el organismo, el verdadero objetivo está en reducir excesos, escuchar las señales del cuerpo y adoptar prácticas que favorezcan el equilibrio a largo plazo.