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Presión electoral también golpea la salud emocional

A un mes de las presidenciales, expertos advierten que la sobreinformación y la polarización elevan la carga emocional del debate público en Colombia.
Martes, Abril 21, 2026

La recta final hacia las elecciones presidenciales del 31 de mayo está elevando la tensión emocional entre los colombianos, en medio de un debate público más cargado, una mayor exposición a contenidos políticos y un consumo informativo que, para muchos ciudadanos, ya empieza a traducirse en ansiedad, frustración y agotamiento.

La advertencia cobra relevancia porque el proceso electoral entra en su fase más intensa con una fecha ya definida por la Registraduría y una conversación digital cada vez más saturada. El desafío ya no es solo informarse, sino hacerlo sin que el ruido termine afectando el juicio, las relaciones cercanas o el bienestar personal.

Óscar Armando Hernández Romero, psicólogo clínico y educativo, magíster en filosofía y director del programa de Psicología de UCompensar, resume el punto central así: “No se trata de desconectarse del contexto político, sino de desarrollar herramientas para interactuar con él sin que afecte nuestro bienestar emocional”.

La sobreinformación ya está pasando factura

Uno de los detonantes más visibles es la exposición permanente a noticias, redes sociales, discusiones y cadenas de contenido político. La abundancia de información no siempre mejora la comprensión; muchas veces la deteriora y termina amplificando una percepción de urgencia constante.

Hernández plantea una primera medida concreta: regular el consumo de información. Su recomendación es fijar momentos del día para informarse y evitar la conexión continua. “No es necesario estar conectado todo el tiempo para estar informado. La calidad de la información es más importante que la cantidad”, afirma.

El punto es especialmente sensible porque la etapa final de una campaña suele disparar rumores, versiones cruzadas y contenidos emocionales diseñados para generar reacción inmediata. En ese entorno, la saturación no solo desinforma: también desgasta.

Verificar también es una forma de cuidar la salud mental

El especialista advierte que la circulación de información falsa o no verificada incrementa la incertidumbre y, con ella, el estrés. Por eso insiste en acudir a fuentes confiables, contrastar versiones y no compartir contenidos sin validarlos antes.

La recomendación parece básica, pero en temporada electoral se vuelve decisiva. Una ciudadanía que reacciona primero y verifica después queda más expuesta a decisiones impulsivas, discusiones estériles y fatiga emocional acumulada.

La política moviliza emociones intensas

Rabia, miedo, frustración o cansancio no son reacciones marginales en época electoral. Son parte del clima social y, según Hernández, ignorarlas o reprimirlas puede aumentar la tensión. La clave está en reconocerlas, identificar qué las activa y tomar pausas cuando sea necesario.

El experto lo plantea de forma directa: “Es importante identificar qué sentimos y por qué lo sentimos. La inteligencia emocional comienza por reconocer nuestras propias reacciones frente a lo que vemos y escuchamos”.

Ese enfoque cambia la conversación. La participación política no exige estar emocionalmente al límite; exige criterio, y el criterio se deteriora cuando todo se procesa desde la reacción.

El desacuerdo no tiene que romper vínculos

Otro de los focos de tensión está en las conversaciones de familia, estudio o trabajo. En esos espacios, las diferencias políticas suelen escalar con rapidez cuando el desacuerdo se interpreta como amenaza personal y no como diferencia de criterio.

Hernández recomienda priorizar el respeto, evitar ataques personales y sostener el diálogo desde la escucha. “El desacuerdo no tiene que convertirse en conflicto. Es posible dialogar desde la diferencia”, señala.

En una coyuntura polarizada, esa capacidad vale más de lo que parece. No solo protege las relaciones cercanas; también fortalece una cultura democrática menos agresiva y más capaz de procesar la pluralidad.

Decidir con criterio, no con impulso

La última advertencia del experto apunta al momento más delicado: la toma de decisiones. Bajo presión mediática y emocional, muchas personas terminan reaccionando antes de analizar. Por eso insiste en evaluar propuestas, trayectorias y contexto antes de fijar una posición o votar.

La madurez democrática no depende solo de participar, sino de hacerlo con pensamiento crítico y equilibrio emocional. En esa combinación se juega una parte del tono que tendrá el país en las próximas semanas.

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