Negocios

Regreso al trabajo exige liderazgo para evitar sobrecarga

El retorno al trabajo tras vacaciones puede elevar la carga laboral hasta 20% si no se gestiona con prioridades claras y liderazgo efectivo.
Martes, Enero 13, 2026

El inicio del año laboral suele estar marcado por urgencia, acumulación de pendientes y presión por resultados inmediatos. Sin embargo, este contexto no necesariamente impulsa la productividad. Por el contrario, puede convertirse en un riesgo operativo que afecta el desempeño de personas y equipos desde el primer día.

De acuerdo con el análisis de Buk, software integral de gestión de personas, el regreso al trabajo después de vacaciones no suele ser un verdadero reinicio, sino la continuidad de tareas acumuladas durante el periodo de descanso.

Vacaciones interrumpidas y arranque sin transición

En Colombia, entre 55% y 60% de los trabajadores mantiene algún tipo de contacto laboral durante sus vacaciones, según cifras del Ministerio del Trabajo. Este fenómeno reduce la capacidad real de desconexión y genera un retorno sin transición clara.

El impacto es medible. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuando el regreso no se gestiona de forma planificada, la carga laboral percibida puede aumentar hasta en 20%, afectando concentración, toma de decisiones y desempeño en las primeras semanas del año.

Volver al ritmo no es acelerar

Uno de los errores más comunes en el retorno postvacacional es intentar recuperar de inmediato la velocidad previa, abriendo múltiples frentes desde el primer día. Esta dinámica suele traducirse en agendas saturadas, presión constante y pérdida de foco.

Desde la perspectiva de Buk, el desafío no está en hacer más desde el inicio, sino en ordenar el trabajo. Definir prioridades claras para el corto plazo permite identificar qué tareas son críticas para reactivar la operación y cuáles pueden programarse progresivamente, evitando la sensación de desborde temprano.

Reincorporación progresiva: una decisión estratégica

Pretender operar al mismo ritmo previo a las vacaciones desde el primer día incrementa la fricción y el margen de error. Una reincorporación progresiva, en cambio, permite que las personas retomen procesos, organicen agendas y ajusten su ritmo sin recurrir a jornadas extendidas ni improvisación permanente.

Este enfoque, señala Buk, protege el desempeño sostenible del equipo y reduce los costos invisibles asociados a errores, reprocesos y desgaste temprano.

Alineación temprana para reducir incertidumbre

Después de un periodo de desconexión, es habitual que existan interpretaciones distintas sobre lo que se espera de cada rol. Por ello, alinear expectativas, objetivos inmediatos, plazos y responsables se convierte en una palanca crítica de gestión.

Claridad temprana significa menos ruido operativo y mayor capacidad de concentración en lo verdaderamente prioritario, un factor clave para la productividad en el arranque del año.

El liderazgo como eje del retorno

El regreso al trabajo es, ante todo, un ejercicio de liderazgo. Son los líderes quienes deben ordenar prioridades, dar visibilidad a los pendientes y establecer un punto de arranque claro tras las vacaciones.

Desde la visión de Buk, este proceso no puede depender de la memoria individual ni de intercambios informales, sino de herramientas que centralicen tareas, plazos y responsables, entregando a los equipos claridad sobre sus responsabilidades en un momento especialmente sensible del calendario laboral.

El regreso de vacaciones no debería convertirse en una carrera contra el reloj. Bien gestionado, puede ser una oportunidad para reordenar el trabajo, recuperar foco y construir una dinámica laboral más sostenible, donde productividad no signifique acelerar, sino trabajar con mayor claridad desde el primer día.