Actualidad
Salud mental después de un terremoto: cómo recuperar la sensación de seguridad
La salud mental después de un terremoto puede alterarse con miedo, insomnio e irritabilidad. UCompensar explica cómo retomar su estabilidad emocional.
Miércoles, Septiembre 9, 2026
Miedo ante una nueva réplica, sobresaltos, problemas para dormir, irritabilidad o dificultades para concentrarse pueden continuar incluso después de que termina la emergencia provocada por un terremoto. Estas reacciones también pueden aparecer en personas que no sufrieron pérdidas o daños materiales directos, pero siguen procesando emocionalmente lo ocurrido.
Para Óscar Armando Hernández, psicólogo clínico y educativo y director del programa de Psicología de UCompensar, estos síntomas no necesariamente significan que exista un trastorno mental. En muchos casos corresponden a respuestas esperables ante una situación que modificó abruptamente la sensación de seguridad de una persona. La señal de alerta aparece cuando empiezan a interferir de manera significativa con la vida cotidiana.
La institución propone un “kit emocional” basado en recuperar rutinas, regular el consumo de información, activar redes de apoyo y fortalecer la preparación ante futuras emergencias.
Salud mental después de un terremoto: recuperar primero las rutinas
Uno de los primeros pasos es volver progresivamente a horarios regulares de sueño y alimentación. La recomendación no implica ignorar lo ocurrido, sino reconstruir actividades cotidianas que aportan estructura y pueden ayudar a recuperar la sensación de estabilidad.
También es importante controlar la exposición permanente a noticias, imágenes y publicaciones relacionadas con el desastre.
Revisar continuamente información sobre el terremoto puede mantener activa la sensación de amenaza. UCompensar recomienda limitar ese consumo y acudir principalmente a fuentes oficiales cuando se requieran datos sobre la emergencia o las ayudas disponibles.
El cambio también puede darse en la forma de procesar la información: pasar de revisar repetidamente qué ocurrió a identificar qué información se necesita ahora y qué acciones concretas pueden realizarse para avanzar.
La red de apoyo también hace parte de la recuperación
Hablar con familiares, amigos o profesionales puede ayudar a procesar lo sucedido. Para quienes enfrentaron pérdidas, ese acompañamiento puede necesitar mantenerse incluso cuando la emergencia ya desapareció de la agenda pública.
Tristeza, incertidumbre, enojo o el duelo por personas fallecidas pueden evolucionar de manera diferente en cada individuo. El apoyo familiar, comunitario y profesional puede acompañar la adaptación y la reconstrucción de los proyectos de vida.
UCompensar también llama la atención sobre quienes no fueron afectados directamente. Estas personas pueden experimentar culpa, tristeza o impotencia al continuar con sus actividades mientras otras atraviesan situaciones críticas.
Mantener el trabajo, los estudios y las rutinas no significa ser indiferente. Conservar el propio bienestar permite también mantener la capacidad para apoyar a otros mediante acciones como donaciones, acompañamiento o espacios de escucha.
¿Cómo hablar con niños y adolescentes después de un terremoto?
En menores de edad, la recomendación es responder las preguntas con sinceridad y de acuerdo con su edad, sin negar lo sucedido, pero evitando transmitir un miedo mayor al necesario.
Retomar espacios de juego, deporte, cultura y expresión emocional también puede ayudar a reconstruir su sensación de seguridad.
El comportamiento de padres, cuidadores y docentes tiene un papel importante: la forma en que los adultos gestionan sus propias emociones y enfrentan los problemas se convierte también en una referencia para niños y adolescentes.
Prepararse puede devolver parte de la sensación de control
La recuperación emocional también puede incorporar acciones prácticas. Revisar cómo se reaccionó durante la emergencia, evaluar las rutas de evacuación y fortalecer los protocolos ayuda a transformar parte de la incertidumbre en preparación.
UCompensar señala además la importancia de trabajar en la autorregulación emocional, ya que mantener la calma en una nueva situación de alerta puede facilitar decisiones más oportunas y reducir respuestas impulsivas.
¿Cuándo es necesario buscar ayuda profesional?
Sentir miedo, tristeza, irritabilidad, sobresaltos o dificultades para dormir puede formar parte de la respuesta posterior a un evento traumático. Sin embargo, cuando estas manifestaciones persisten y afectan de manera importante la vida cotidiana, es recomendable buscar acompañamiento profesional.
En personas que enfrentaron pérdidas materiales o familiares, la recuperación puede extenderse mucho más allá de la emergencia inmediata. La importancia de mantener apoyo psicológico y social oportuno y sostenido para acompañar a personas, familias y comunidades.