Negocios
Solo el 7% de las grandes empresas mide el riesgo físico de sus proveedores
Un análisis de Swiss Re Institute advierte que las empresas siguen sin medir las dependencias físicas, logísticas y de infraestructura de sus proveedores.
Jueves, Agosto 6, 2026
Solo el 7% de las empresas del Fortune 500 Europa evalúa los riesgos físicos de las instalaciones de sus proveedores, mientras menos del 2% analiza la infraestructura crítica de la que depende su operación, según un análisis del Swiss Re Institute.
La brecha contrasta con el 43% de organizaciones que afirma evaluar los riesgos de sus propias plantas, oficinas y centros de distribución. El resultado muestra que las compañías siguen concentrando la gestión de continuidad en los activos que controlan directamente, aunque una interrupción puede comenzar mucho antes en la cadena de suministro.
Un proveedor expuesto a inundaciones, una falla en la red eléctrica, el cierre de un puerto o una interrupción en telecomunicaciones pueden detener una operación incluso cuando las instalaciones de la empresa no han sufrido daños.
El estudio plantea que estas dependencias ocultas reducen la capacidad de anticipar pérdidas y pueden prolongar la recuperación después de un evento climático, logístico o geopolítico.
El riesgo no termina en las instalaciones propias
Las empresas suelen proteger sus plantas mediante seguros, protocolos de emergencia, mantenimiento y planes de continuidad. Sin embargo, esos mecanismos pierden efectividad cuando la operación depende de proveedores o infraestructuras que no han sido evaluados con el mismo nivel de detalle.
Una fábrica puede permanecer intacta después de una inundación, pero dejar de producir si no recibe materias primas. Un centro de distribución puede estar disponible, pero quedar aislado por el cierre de carreteras o puertos.
La interrupción también puede originarse en servicios menos visibles, como energía, agua, conectividad, almacenamiento de datos o sistemas de refrigeración.
Swiss Re diferencia entre las pérdidas por interrupción del negocio —BI— y las asociadas con la interrupción contingente del negocio —CBI—. Las primeras se relacionan con daños directos sobre la empresa; las segundas aparecen cuando el problema afecta a un proveedor, cliente o infraestructura externa.
Esta distinción resulta relevante porque una organización puede contar con coberturas para sus activos físicos y, aun así, enfrentar pérdidas significativas por una dependencia que no había identificado.
El cambio climático amplía las vulnerabilidades
El informe utiliza la industria de semiconductores de Taiwán para mostrar cómo los riesgos climáticos pueden afectar cadenas de suministro globales concentradas en determinadas regiones.
En 2021, la peor sequía registrada en ese territorio desde 1964 obligó a reducir en 15% el suministro de agua a los principales centros de manufactura.
El agua es un insumo esencial para la fabricación de semiconductores. Por eso, una disminución en su disponibilidad puede afectar la producción incluso cuando las plantas cuentan con energía, personal y materias primas.
En 2025, el problema fue el contrario: lluvias extremas provocaron inundaciones que afectaron instalaciones productivas.
Los modelos de Swiss Re proyectan que las pérdidas por inundaciones en uno de los principales parques científicos de Taiwán podrían aumentar 4 % hacia 2030 y 36 % hacia 2050.
La frecuencia del calor extremo también crecería de cuatro o cinco días por año a un rango de 52 a 68 días anuales, comprometiendo los sistemas de refrigeración requeridos por la industria.
Una falla local puede afectar mercados globales
La concentración de proveedores convierte algunos territorios en puntos críticos para industrias completas.
Cuando una compañía depende de un solo fabricante, puerto, corredor logístico o proveedor tecnológico, el riesgo deja de ser local. Una interrupción puede trasladarse rápidamente a plantas, distribuidores y clientes ubicados en otros países.
El problema aumenta cuando las empresas conocen a sus proveedores directos, pero no tienen visibilidad sobre los proveedores de segundo o tercer nivel.
Una compañía puede contratar a un fabricante ubicado en una región de bajo riesgo, sin saber que este depende de un componente producido exclusivamente en una zona expuesta a sequías, inundaciones o tensiones comerciales.
Por eso, revisar únicamente al proveedor contractual no permite entender completamente la exposición de la cadena.
Datos y modelación para identificar dependencias
Swiss Re Institute considera que las empresas deberán fortalecer su capacidad para modelar las relaciones entre proveedores, infraestructura y redes logísticas.
Ese análisis requiere identificar dónde se producen los componentes, qué rutas utilizan, cuáles servicios son indispensables y qué alternativas existen si alguno de esos puntos falla.
También implica evaluar escenarios como cierres fronterizos, restricciones comerciales, interrupciones energéticas, escasez de agua y eventos climáticos extremos.
Las herramientas de analítica y modelación pueden ayudar a visualizar esas conexiones, pero su precisión depende de la calidad de la información entregada por proveedores y operadores logísticos.
Una base incompleta puede generar una falsa sensación de control. El mapa de riesgos debe actualizarse a medida que cambian las rutas, los proveedores y las condiciones climáticas.
La continuidad debe entrar en las decisiones de compra
La gestión de estas dependencias no corresponde únicamente a las áreas de riesgos o seguros. También involucra a compras, operaciones, finanzas, logística y dirección general.
Elegir un proveedor por precio sin evaluar su ubicación, capacidad de respaldo o exposición climática puede reducir costos en el corto plazo y aumentar la vulnerabilidad de toda la organización.
Las empresas también deberán revisar si cuentan con proveedores alternativos, inventarios suficientes y rutas adicionales para responder ante una interrupción.