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Transición energética 2026: Colombia entra en un año de alta presión operativa
La transición energética en 2026 dependerá de confiabilidad, inversión en redes y respaldo térmico ante presión climática.
Viernes, Febrero 20, 2026
El sistema energético colombiano inicia 2026 en una fase decisiva. La transición energética avanza, pero lo hace en un entorno donde la confiabilidad del abastecimiento, la ejecución de infraestructura y las señales regulatorias serán determinantes para evitar tensiones mayores.
El contexto internacional refuerza esa lectura. El Statistical Review of World Energy 2025, elaborado por KPMG, Energy Institute y Kearney, muestra que la demanda mundial de energía creció cerca de 2% en 2024, mientras el consumo de electricidad lo hizo a casi el doble del ritmo de la energía total.
Confiabilidad primero: señales tempranas de 2026
Desde enero, el Gobierno suspendió las Transacciones Internacionales de Electricidad con Ecuador para priorizar el abastecimiento interno, ante mayor presión operativa del Sistema Interconectado Nacional y alertas por variabilidad climática.
Más que una decisión coyuntural, la medida anticipa la lógica del año: operar con márgenes estrechos y proteger la energía firme disponible.
Contratos a largo plazo y señales de inversión
En paralelo, el Ejecutivo activó el primer mecanismo de contratación de energía eléctrica a largo plazo, habilitando contratos de hasta 15 años e incorporando energías limpias, baterías y productos horarios.
La señal es estructural: integrar más renovables sin comprometer estabilidad exige:
Certidumbre contractual.
Expansión de redes.
Soluciones de almacenamiento.
Gestión horaria y digitalización avanzada.
Según KPMG, una matriz con alta penetración renovable requiere redes modernizadas y mejor gestión del riesgo sistémico.
El frente financiero: equilibrio delicado
El componente financiero añade complejidad. En el marco de la emergencia económica, el Gobierno introdujo nuevas cargas al sector generador para redistribuir costos y evitar riesgos sistémicos asociados a la fragilidad de algunos agentes del mercado.
Aquí emerge una tensión central para 2026: ¿cómo proteger a los usuarios y sostener el sistema sin deteriorar las señales de inversión en un sector intensivo en capital?
Gas natural: el respaldo inevitable
El gas natural se mantiene como eslabón crítico del corto plazo. Reportes del Gestor del Mercado advierten déficits de oferta entre 2026 y 2028, lo que refuerza la necesidad de gas importado como respaldo para generación térmica.
Esto eleva costos y confirma una realidad operativa: el gas seguirá siendo combustible de transición mientras maduran proyectos estructurales de mayor plazo.
Gobernanza energética bajo presión
El desafío no es solo técnico. Es institucional. Permisos oportunos, ejecución de proyectos, modernización de redes y coordinación público-privada serán variables críticas.
De no acelerarse decisiones, la presión sobre la demanda y la infraestructura podría traducirse en restricciones operativas y lo que algunos analistas denominan un “racionamiento silencioso” en zonas con limitaciones de red.
En 2026, la transición energética colombiana no estará marcada por discursos, sino por la capacidad de convertir contratos e inversiones en proyectos en operación. El equilibrio entre confiabilidad, sostenibilidad financiera y competitividad definirá si el país consolida su transformación energética o entra en una fase de ajustes forzados.