Negocios
ANDICOM 2026: la transformación digital entra en la era del valor, el talento y la IA
Desde ANDICOM 2026, Axity y UCompensar analizan los retos de la inteligencia artificial, la formación del talento y la transformación digital empresarial.
Viernes, Septiembre 11, 2026
La conversación empresarial sobre transformación digital está cambiando. Después de varios años en los que la prioridad estuvo concentrada en implementar nuevas tecnologías, migrar a la nube o experimentar con inteligencia artificial, el desafío comienza a ser otro: demostrar qué valor generan realmente estas inversiones para el negocio.
Durante el cubrimiento especial de Revista C-level en ANDICOM 2026, Lorena Rodríguez, Country Manager de Axity Colombia, y Julieth Cortés, directora de Soluciones Empresariales de UCompensar, coincidieron desde perspectivas distintas en una misma conclusión: la tecnología por sí sola no transforma una organización.
Para Rodríguez, las empresas necesitan evolucionar desde la experimentación con inteligencia artificial hacia escenarios en los que puedan identificar casos de negocio concretos, priorizarlos y medir su impacto. Cortés, por su parte, pone el foco en un componente que puede definir el éxito o fracaso de esa transformación: las personas.
La inteligencia artificial tiene que superar la etapa de la moda
El crecimiento de la inteligencia artificial ha llevado a compañías de todos los sectores a realizar pruebas, pilotos y experimentos. Sin embargo, no todas se encuentran en el mismo nivel de madurez.
Lorena Rodríguez explica que algunas organizaciones ya están avanzando hacia mediciones reales de uso y generación de valor, mientras otras todavía están explorando cómo incorporar estas herramientas dentro de sus operaciones.
El reto, según la ejecutiva, está en “salir de la moda de usarlo por usarlo” y comenzar a definir prioridades, casos de negocio y retornos esperados.
Esto implica revisar los procesos de las compañías y detectar dónde existen tareas operativas, ineficiencias o actividades en las que la tecnología puede producir mejoras medibles.
La transformación digital, entonces, comienza a alejarse de una discusión exclusivamente tecnológica para convertirse en una conversación sobre productividad, eficiencia y resultados empresariales.
Gobierno y ciberseguridad: el otro lado de la adopción de IA
La aceleración de la inteligencia artificial también incorpora nuevos riesgos. Rodríguez advierte que abrir el uso de estas herramientas dentro de una organización sin modelos adecuados de gobierno puede generar vulnerabilidades de seguridad.
La democratización de la IA puede impulsar innovación y experimentación, pero requiere establecer controles que permitan proteger la información y reducir los riesgos asociados con ciberseguridad.
Para las empresas, esto supone encontrar un equilibrio entre permitir que sus equipos exploren nuevas capacidades y mantener una estructura que determine qué herramientas pueden utilizarse, qué información puede compartirse y bajo qué condiciones.
Sin personas preparadas, tampoco hay transformación digital
Desde UCompensar, la mirada complementa esta discusión. Julieth Cortés asegura que implementar una nueva solución tecnológica no garantiza por sí misma una transformación dentro de la empresa.
“No basta simplemente con implementar tecnología, con comprar tecnología, sino que también las personas deben apropiarla”.
La formación y la capacitación se convierten así en elementos centrales para lograr que los colaboradores adopten las nuevas herramientas y puedan incorporarlas de manera efectiva dentro de sus actividades.
Una implementación deficiente puede incluso producir el efecto contrario: afectar la productividad y generar resistencia al cambio entre los equipos.
Para Julieth, la educación empresarial también debe cambiar. La capacitación no debería realizarse simplemente como una actividad aislada, sino responder a una pregunta concreta: ¿qué indicador de la organización queremos transformar?
La formación debe tener un propósito asociado con la productividad y con los resultados que espera alcanzar la compañía.
Más de 23.000 personas certificadas
UCompensar ya viene trabajando este modelo con organizaciones colombianas. De acuerdo con Julieth, la institución registra más de 23.000 personas y colaboradores certificados y más de 3.000 empresas capacitadas, cifras correspondientes al último año mencionado durante la entrevista.
La institución también está incorporando inteligencia artificial dentro de sus propios procesos, incluyendo soluciones para acompañar las primeras interacciones con potenciales estudiantes.
El objetivo es que la educación superior no observe la transformación tecnológica desde afuera, sino que también participe de ella.
La tecnología necesita llegar a la junta directiva
Para Axity, existe además un cambio que debe producirse en los niveles más altos de las organizaciones. Lorena considera necesario que la tecnología participe directamente en las conversaciones de negocio y en los espacios de toma de decisiones.
Cuando una compañía entiende la tecnología únicamente como un gasto separado de la estrategia empresarial, limita su capacidad para aprovecharla. En cambio, cuando hace parte de las discusiones de la junta directiva, puede convertirse en un verdadero habilitador del negocio.
A esto se suma otra tarea pendiente: modernizar sistemas heredados, reducir la deuda técnica y continuar los procesos de migración hacia la nube, elementos que, según Rodríguez, serán determinantes para aumentar la velocidad y resiliencia de las operaciones.
El nuevo capítulo de la transformación digital
Las conversaciones recogidas por Revista C-level en ANDICOM 2026 muestran una evolución en las prioridades empresariales.
La pregunta ya no es únicamente qué tecnología implementar, sino qué problema resolver, qué retorno esperar, cómo medirlo y qué capacidades necesitan desarrollar las personas para aprovecharlo.
La inteligencia artificial probablemente seguirá acelerando esta transformación. Pero el diferencial para las organizaciones estará en otro lugar: convertir tecnología en resultados, gestionar adecuadamente sus riesgos y lograr que las personas hagan parte del cambio.
En ese escenario, tecnología, talento y estrategia dejan de ser conversaciones separadas. Comienzan a formar parte de una misma agenda empresarial.