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Ciberataques en Colombia: una pyme puede perder hasta $520 millones

Los ciberataques en Colombia pueden costarle hasta $520 millones a una pyme y las empresas reciben más de 3.000 ataques cada semana, advierte LinkTIC.
Lunes, Septiembre 7, 2026

Los ciberataques en Colombia ya representan un riesgo financiero capaz de comprometer la operación de una empresa. Una pyme puede perder entre $470 millones y $520 millones por un ataque de ransomware acompañado de tres días de inactividad, mientras las organizaciones del país reciben en promedio más de 3.000 ataques cada semana, según una revisión de cifras realizada por LinkTIC.

El impacto puede ser todavía mayor en incidentes de ransomware de mayor escala. LinkTIC señala que recuperarse de uno de estos ataques en Colombia puede costar en promedio US$870.000, cerca de $3.500 millones, al incorporar no solo un posible rescate, sino recuperación tecnológica, interrupciones, pérdida de ingresos y otros costos asociados.

Ciberataques en Colombia ya son un riesgo financiero

El costo de un incidente no termina en el pago que eventualmente pueda exigir un ciberdelincuente.

Una brecha puede obligar a una compañía a detener operaciones, reconstruir sistemas, investigar lo ocurrido, atender clientes afectados y asumir pérdidas de ingresos o consecuencias regulatorias. Para las pymes, varios días sin operar pueden tener un impacto especialmente alto por su menor capacidad financiera y tecnológica de respuesta.

“La ciberseguridad ya es una decisión de negocio. Una empresa puede invertir durante años en digitalizar sus procesos, pero si no protege la información y la continuidad de su operación, todo ese avance puede quedar expuesto en cuestión de horas”, afirmó Fernán Ocampo, CEO de LinkTIC.

La afirmación cambia el lugar que debería ocupar la seguridad dentro de una empresa: deja de ser únicamente una partida del presupuesto de tecnología y pasa a relacionarse directamente con continuidad, riesgo y sostenibilidad financiera.

El 74% de los ataques comenzó con un correo fraudulento

Aunque las herramientas utilizadas por los atacantes son cada vez más sofisticadas, el punto de entrada puede seguir siendo básico.

Datos de ACIS citados en el informe indican que 74% de los ciberataques registrados en Colombia durante 2024 tuvo origen en un correo electrónico fraudulento. Ese año se reportaron 77.666 denuncias por delitos informáticos, 23% más que en el periodo anterior.

Phishing, robo de credenciales, ransomware y suplantación continúan aprovechando tanto vulnerabilidades tecnológicas como errores humanos.

Por eso, la defensa no depende únicamente de antivirus o firewalls. Capacitación de empleados, autenticación multifactor, control de identidades, copias de seguridad y protocolos de respuesta forman parte de una misma estrategia.

La inteligencia artificial acelera ataques y defensas

La IA está agregando una nueva capa de complejidad a la ciberseguridad.

Su capacidad para generar contenidos, automatizar procesos y replicar voces o imágenes facilita intentos de fraude y suplantación potencialmente más difíciles de reconocer. Al mismo tiempo, las empresas están utilizando inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de datos, detectar anomalías y automatizar parte de la respuesta frente a amenazas.

La velocidad se convierte así en una variable central. Una organización no solo necesita evitar ataques, sino detectar rápidamente una anomalía y limitar el daño antes de que alcance procesos críticos.

La ciberresiliencia entra en la agenda empresarial

LinkTIC plantea que el siguiente paso para las organizaciones colombianas es evolucionar desde una estrategia centrada exclusivamente en prevención hacia un modelo de ciberresiliencia.

Sectores como salud, justicia, transporte, minería, energía y servicios financieros dependen cada vez más de plataformas digitales, por lo que un ataque puede afectar no solamente información sensible, sino también la prestación misma de servicios.

Una estrategia empresarial debería contemplar al menos prevención y detección, protección de identidades y accesos, copias de seguridad y recuperación, además de protocolos claros para mantener la operación durante un incidente.

El dato de más de 3.000 ciberataques por semana cambia la discusión para los equipos directivos. La inversión en seguridad ya no puede evaluarse únicamente por cuánto cuesta implementar tecnología, sino por el impacto financiero que podría evitar.

Para las empresas colombianas, esa diferencia puede medirse en cientos o incluso miles de millones de pesos. La ciberseguridad está dejando de ser una conversación técnica para convertirse en una decisión sobre continuidad del negocio, protección de ingresos y capacidad de recuperación.

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