Innovación
Enfermedad renal crónica en Colombia: 1,5 millones de casos y riesgo para el corazón
Más de 1,5 millones de colombianos viven con enfermedad renal crónica, una condición que puede dañar también al corazón y avanzar de forma silenciosa.
Miércoles, Septiembre 9, 2026
Más de 1,5 millones de personas viven con enfermedad renal crónica en Colombia, mientras cerca de dos millones conviven con diabetes, una de las principales causas de deterioro renal. La relación entre estas enfermedades no termina en los riñones: cuando su función disminuye, también aumenta la carga sobre el sistema cardiovascular.
La conexión funciona en ambas direcciones. Un corazón que bombea menos sangre puede reducir el flujo hacia los riñones y acelerar su deterioro; al mismo tiempo, una menor capacidad renal favorece la retención de líquidos y sodio, aumenta la presión arterial y activa mecanismos que obligan al corazón a trabajar con mayor esfuerzo.
“Es un error seguir pensando en el corazón y el riñón como órganos independientes del cuerpo. Comparten circulación, comparten señales hormonales y, en la práctica clínica, comparten pronóstico: cuando uno se deteriora, el otro rara vez permanece intacto”, explica Dra. Silvia Rey, asesora médica de Bayer para temas cardiorrenales.
Enfermedad renal crónica en Colombia: la diabetes es un factor determinante
La diabetes ocupa un lugar central dentro de esta relación. El deterioro renal puede desarrollarse durante años sin manifestaciones evidentes y, cuando avanza, terminar involucrando también al corazón.
Según las cifras de la Cuenta de Alto Costo citadas en el documento, casi dos millones de colombianos viven con diabetes y más de 1,5 millones tienen enfermedad renal crónica.
El comunicado también referencia un estudio publicado en Kidney International según el cual la diabetes acompañada de compromiso renal temprano puede reducir la esperanza de vida hasta en 16 años, un dato que refuerza la importancia de identificar el daño antes de llegar a etapas avanzadas.
Una de las pruebas señaladas para ese seguimiento es la albuminuria, que permite detectar presencia anormal de proteína en la orina y puede dar señales tempranas de compromiso renal.
“En el paciente con diabetes, el riñón suele dar señales de alarma mucho antes de que aparezcan síntomas cardiovasculares evidentes. Por eso insistimos en que la medición de albuminuria debe ser parte de la rutina de control”, señala Dra. Silvia Rey, asesora médica de Bayer para temas cardiorrenales.
Cuando la insuficiencia cardíaca puede pasar inadvertida
La relación entre corazón y riñón también aparece en determinados tipos de insuficiencia cardíaca. En la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (ICFEp), el corazón mantiene una capacidad aparentemente normal de bombeo, pero sus paredes se vuelven más rígidas y pierde capacidad para relajarse y llenarse adecuadamente de sangre.
Factores como hipertensión, diabetes, obesidad, edad avanzada, sexo femenino y fibrilación auricular pueden contribuir a su desarrollo, varios de ellos compartidos también con la enfermedad renal.
La ICFEp representa más de la mitad de los casos de insuficiencia cardíaca y afecta entre el 1 % y el 2 % de la población adulta, según la literatura científica recopilada en el comunicado. Cerca de la mitad de los pacientes fallece dentro de los cinco años posteriores al diagnóstico.
Síntomas como falta de aire, cansancio o hinchazón pueden confundirse con otras condiciones, lo que aumenta la posibilidad de que la enfermedad permanezca sin diagnosticar durante un periodo prolongado.
Corazón y riñón empiezan a tratarse como un mismo problema
La relación entre ambos órganos ha llevado a ampliar el enfoque clínico. La American Heart Association utiliza el concepto de síndrome cardiovascular-renal-metabólico para integrar enfermedades y factores de riesgo que tradicionalmente se evaluaban por separado.
Esta visión tiene implicaciones para el sistema de salud. Cuando el daño renal se detecta tarde, algunos pacientes pueden terminar requiriendo tratamientos de alta complejidad como la diálisis, mientras una intervención más temprana puede ayudar a preservar durante más tiempo la función renal y cardiovascular.
El documento plantea por ello una mayor integración entre endocrinología, nefrología y cardiología, particularmente en personas con diabetes y factores de riesgo compartidos.
“Proteger el riñón es, al mismo tiempo, proteger el corazón. Esa mirada integral es la que necesita hoy nuestro sistema de salud”, concluye Dra. Silvia Rey.