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Informalidad rural llega a 82,9% y amplía el reto del empleo formal

La informalidad rural llega a 82,9% en Colombia, mientras la industria maderera genera 88.000 empleos y amplía oportunidades formales en las regiones.
Lunes, Septiembre 7, 2026

La informalidad laboral en Colombia mantiene una de sus mayores brechas fuera de las grandes ciudades. Mientras en las 23 principales ciudades y áreas metropolitanas la tasa fue de 41,9%, en centros poblados y zonas rurales dispersas llegó a 82,9% durante el trimestre móvil marzo-mayo de 2026. En otras palabras, ocho de cada diez trabajadores rurales se desempeñan en condiciones de informalidad.

El dato contrasta con una tasa nacional de informalidad de 54,7%, la más baja desde 2021, y pone el foco en las actividades productivas capaces de llevar empleo formal fuera de las grandes capitales. Entre ellas aparece la cadena de transformación de la madera, que genera alrededor de 88.000 puestos de trabajo en el país, según cifras del DANE recogidas por Fedemaderas

Informalidad laboral en Colombia muestra una fuerte brecha territorial

La mejora del indicador nacional no se distribuye de manera homogénea.

La diferencia de 41 puntos porcentuales entre las principales ciudades y las zonas rurales evidencia que el acceso a empleo con seguridad social, pensión y mayor estabilidad sigue dependiendo en buena medida del territorio donde se encuentra el trabajador.

Ese panorama convierte la generación de empleo formal regional en una variable de desarrollo económico, especialmente en actividades cuya operación necesariamente se extiende hacia municipios y zonas productivas.

La industria maderera sostiene cerca de 88.000 empleos

La cadena de transformación de la madera representa uno de esos sectores. La actividad genera alrededor de 88.000 empleos en Colombia, una base sobre la cual la formalización y la expansión geográfica pueden tener un impacto adicional en mercados laborales regionales.

El desafío está en que parte importante de la actividad económica de menor escala continúa operando informalmente.

Los datos del DANE muestran que 84,5% de los trabajadores de microempresas está en la informalidad, mientras esa proporción cae a 5,2% en empresas medianas y a apenas 2,4% en las grandes.

La diferencia evidencia que el tamaño y la formalización empresarial tienen efectos directos sobre las condiciones laborales.

Central de Maderas combina expansión con empleo regional

Dentro de esta cadena, Central de Maderas reporta más de 160 empleos directos y alrededor de 150 indirectos asociados con su operación de producción, recuperación y comercialización de estibas.

Durante 2025, la compañía registró un crecimiento de 14% y acompañó esa expansión con inversiones en infraestructura y tecnología orientadas a ampliar su cobertura nacional.

“Desde Central de Maderas hemos entendido que el crecimiento del negocio debe ir de la mano con el desarrollo de las regiones”, afirmó Nicoll Monguí, coordinadora Comercial y Despachos de Central de Maderas.

El caso permite observar cómo el crecimiento de compañías vinculadas con cadenas productivas regionales puede trasladarse hacia generación de empleo en territorios donde las oportunidades formales son considerablemente menores.

Formalización y sostenibilidad empiezan a cruzarse

La actividad maderera enfrenta además una discusión paralela sobre trazabilidad y sostenibilidad. Central de Maderas señala que ha incorporado procesos de reforestación, uso de madera certificada y economía circular, prácticas que buscan conectar crecimiento productivo con cumplimiento ambiental y aprovechamiento de recursos.

“Hoy el reto no es solo crecer, sino hacerlo de manera responsable. Apostarle a la formalidad, a la trazabilidad y a la sostenibilidad nos permite no solo ser más competitivos, sino también generar confianza y valor en cada región donde operamos”, agregó Nicoll Monguí.

Esta convergencia adquiere relevancia en cadenas donde clientes corporativos exigen cada vez más información sobre origen de materiales, procesos productivos y cumplimiento de estándares.

El reto del empleo formal está fuera de las grandes ciudades

La caída de la informalidad nacional hasta 54,7% es una señal positiva, pero el 82,9% registrado en zonas rurales muestra dónde permanece una de las principales brechas del mercado laboral colombiano.

La industria maderera no resolverá por sí sola esa diferencia, pero sus cerca de 88.000 empleos muestran el potencial que tienen las actividades productivas regionales para ampliar oportunidades más allá de Bogotá, Medellín, Cali y otras grandes capitales.

Para Colombia, el desafío de la formalización no será únicamente crear más puestos de trabajo. También será lograr que inversión, tecnología y crecimiento empresarial lleguen a los territorios donde ocho de cada diez trabajadores todavía permanecen fuera de la formalidad.