El cierre de colegios privados en Bogotá ha sido explicado, con frecuencia, a partir de variables demográficas o de decisiones familiares individuales. Sin embargo, estas lecturas resultan insuficientes si se pretende comprender un fenómeno que revela tensiones estructurales más profundas del modelo educativo. Preguntarse por qué cierran los colegios no es un ejercicio contable ni una discusión coyuntural: es una indagación ética y política sobre la forma en que hemos venido concibiendo y gestionando la escuela.